Calendario
February 2011
M T W T F S S
« Jan   Mar »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28  
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.

DESATENCIÓN MÉDICA COMO INSTRUMENTO DE TORTURA

DESATENCIÓN MÉDICA COMO INSTRUMENTO DE TORTURA
12-02-2011.
Martha Beatriz Roque Cabello
Ex Prisionera de Conciencia de la Causa de los 75
(www.miscelaneasdecuba.net).- El empleo de la inadecuada asistencia
médica como instrumento de tortura, es un arma utilizada por la
dictadura castrista contra sus opositores. Lo ocurrido a la señora,
Edilie Moreno Fernández, activista del Movimiento Independiente Opción
Alternativa, así lo evidencia.
En el año 2006 esta opositora fue ingresada en el hospital Faustino
Pérez, en la provincia de Matanzas. La causa de su internamiento fue la
insuficiencia renal crónica, que según dictámenes médicos padece.
Por ser una librepensadora, una nefróloga, especialista en riñones,
nombrada Vionahilda, se burló de su fe religiosa y le dijo: ´´acepta que
te tocó perder´´. Cualquiera asimilaría esa expresión como una falta a
la ética médica, y no más, pero no; la frase significaba algo más que
eso.
Y es que la señora Moreno fue asistida ese mismo año en el Instituto
Nacional de Nefrología en La Habana. Indigna saber que durante una de
las visitas que realizó a dicha instalación le informaron, sin mucha más
explicación, que su historia clínica había desaparecido. La opositora se
mantuvo cinco años auto medicándose. Percibió que detrás de todo eso
estaba la mano de la policía política, institución que no la perdonaba,
por ser ella una defensora de los derechos humanos, por lo que temía por
su vida.
Era lógico que si el Departamento de Seguridad del Estado obstaculizaba
las gestiones que la enferma realizaba, junto a sus familiares, para
lograr un trasplante de riñón, su salud se deteriorara. Según Edilie,
eso lo aplaudía el régimen. El caso del presidente de su organización,
Ariel Sigler Amaya, atendido hoy por el hospital Jackson Memorial de
Miami, Florida, no se borraba de su mente. Dicho activista padece una
paraplejia que no le permite caminar debido a un virus que adquirió de
forma sospechosa en alguna prisión de Cuba.

Diciembre 21 del pasado año fue la
fecha en que Edilie Moreno comenzó a ser atendida, otra vez, en el
hospital Faustino Pérez de Matanzas. Al mismo acudió con la hemoglobina
muy baja, hinchazón en diversas partes del cuerpo y desechos líquidos
alojados en los pulmones, lo que le dificultaba la respiración.
A pesar de sus temores, opositores, familiares y amigos la convencieron
para que no dejara de asistir al hospital. “Aunque sé que mi vida corre
peligro y siento temor por cualquier acto de venganza de la dictadura,
continuaré con las hemodiálisis”, afirmó entonces la activista.
Pero la rabia de la policía política y de sus testaferros no dejó de
volcarse contra esta valiente promotora del derecho y de la no
violencia. La misma ha tenido que viajar hacia el hospital, en un auto,
junto a varios pacientes y familiares, uno de esos pacientes, enfermo
con catarro y hepatitis, porque las autoridades de Salud Pública así lo
dispusieron.
Una enfermera que le practicó la hemodiálisis o lavado de la sangre, el
15 de enero último, le introdujo las agujas de transfusión sanguínea en
un lugar no prescrito por los médicos. Al penetrar en su brazo abundante
sangre fuera de la arteria éste se le inflamó.

Ese día, aseguro Edilie, dicha enfermera presionó la fístula o arteria
con las agujas, y se retiró a realizar otros quehaceres. Por las fuertes
pulsaciones y la presión sanguínea, las agujas perdieron contacto con la
arteria, y como la enfermera no se encontraba en el lugar, abundan-te
sangre emanó del brazo y tuvo que gritar para que la asistieran, y no
desangrarse.
Moreno fue trasladada de urgencia hacia el hospital provincial. Allí, un
angiólogo, especialista en vasos sanguíneos, le informó que el hecho se
produjo por negligencia de la enfermera. Por denunciar estos hechos, y
por instar a las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud a
intervenir en el asunto, la activista fue acosada el pasado día 23 de
enero en el hospital. Ese día al llegar a dicha institución enfrentó un
asombroso despliegue policial que incluyó una veintena de agentes, tres
carros patrulleros y varios motociclos.
Esa es parte de la “asistencia” recibida por esta mujer, de 46 años,
casada y con tres hijos, quien reside en la calle 12 No.1709, entre
17y19, Pedro Betancourt, Matanzas. Si eso no es tortura, entonces, ¿Qué es?
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=31264

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *