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La vida para los discapacitados en Cuba sigue igual… o peor

agosto 7, 2013
Yusim? Rodr?guez L?pez

HAVANA TIMES — Tengo miedo de andar por la Habana Vieja. No por los
polic?as que podr?an pedirme el carn? o por los cubanos que podr?an
tomarme por una turista, sino por los inv?lidos, tullidos, mutilados que
empiezan a volverse parte del paisaje a lo largo de la calle Obispo.

No temo por lo que pudieran hacerme; no veo en sus ojos (en los ojos de
los que pueden ver) rabia, ira, ganas de vengarse del mundo. Lo que temo
es acostumbrarme, que de tanto verlos, de tanta imposibilidad de hacer
algo, se me haga un cayo en el alma y deje de dolerme.

M?s que miedo es verg?enza lo que siento, no por algo que he hecho, sino
por lo que no puedo hacer.

Algunos recordar?n a Jorge Luis Moreira, mi entrevistado de Este
gobierno se preocupa por la gente (III). Naci? con una malformaci?n
cong?nita que lo ha hecho vivir en una silla de ruedas y padece, adem?s,
diabetes e incontinencia.

Pero el no est? postrado en su casa, con la boca abierta como un pich?n,
esperando que le echen la comida. Ese es un lujo que ni los impedidos
pueden darse en este pa?s.

Lo conoc? en la calle Mercaderes, tiene licencia para vender v?veres en
una carretilla, aunque ahora no puede usarla y los productos est?n
caros, debe ir muy lejos a buscarlos. Pero va a la Habana Vieja a vender
peri?dicos, y si alg?n turista se conduele ante su situaci?n y decide
darle algo de dinero…

En aquella entrevista, Jorge me cont? que la polic?a se lo ha llevado
detenido por asedio al turismo. Me habr?a resultado inveros?mil que
ning?n polic?a detuviera a alguien en sus condiciones, si no hubiese
sido testigo d?as antes cuando uno de nuestros agentes de la seguridad y
el orden se llevaba a un se?or al que le faltaba una pierna y andaba en
silla de ruedas.

He vuelto a ver a Jorge la semana pasada, en la misma calle Mercaderes
donde lo vi por primera vez y donde he vuelto a encontrarlo un par de
veces. Su vida sigue igual: una pensi?n de 135 pesos que no alcanza ni
para mal comer; cuando alg?n turista se acerca a darle dinero, los gu?as
lo disuaden, asegurando que nuestro gobierno proporciona a los
discapacitados todo lo que necesitan y estos mendigan (aunque Jorge no
es un mendigo) porque quieren. Cuando aparece la polic?a, otros que no
tienen licencia para vender nada, pero s? un buen par de piernas
saludables, logran escapar; a ?l se lo llevan.

?Qu? esperaba yo cuando publiqu? su entrevista? ?Qu? esperaba ?l? ?Qu?
pod?a cambiar? Le di treinta centavos CUC que llevaba en el bolsillo,
m?s para aliviar mi conciencia que su miseria. De todas formas, fue como
una aspirina contra un c?ncer. No ser? menos miserable por mis treinta
centavos (unos seis pesos en moneda nacional), ni he podido dejar de
pensar en ?l desde esa tarde.

?Es culpa del gobierno que Jorge haya nacido con una malformaci?n
cong?nita? No solo ser?a est?pido culpar al gobierno; hay personas como
Jorge, o en peores condiciones que Jorge, en todas partes del mundo.

A Jorge no le alcanza su pensi?n de la misma forma que no le alcanza la
pensi?n a los jubilados, cuyo merecido descanso tras a?os de trabajo,
consiste en inventar nuevas formas de subsistencia (y son afortunados de
poder inventarlas). A Jorge no le alcanza su pensi?n, como no le alcanza
el sueldo a los trabajadores, que ven en los jubilados sus futuros.

Los jubilados buscan la forma de vender jabitas, peri?dicos, se
convierten en mensajeros del gas o espiritistas que leen las cartas y
las palmas de las manos. ?Luchan?, y pagan sus impuestos y sus
licencias, ahora que hay licencia para todo, hasta para dejarse
fotografiar. ?Qu? pueden hacer Jorge y otros como ?l, excepto depender
de la caridad ajena?

Por a?os, nuestro gobierno promovi? el internacionalismo, la ayuda
solidaria a pa?ses que hubiesen sufrido un desastre o que estuvieran m?s
necesitados que el nuestro. Se han destinado recursos, personal m?dico y
t?cnicos cubanos, formados con el presupuesto estatal, para aliviar la
situaci?n las personas en otras tierras.

?Por qu? impedir que estos cubanos discapacitados reciban la solidaridad
de los turistas o de nosotros, sus compatriotas, ya que el gobierno no
puede cubrir todas sus necesidades?

?Pero ser? esta la soluci?n, que los discapacitados vivan de la
mendicidad? ?Y si a alg?n sesudo se le ocurre establecer una licencia
para que los mendigos paguen impuestos?

Sigo sintiendo que algo est? mal, que la mendicidad no debe ser la
soluci?n para estas personas. ?A la vez, si el costo de la vida en Cuba
hace que las pensiones que reciben del Estado sean insuficientes, qu?
derecho hay de impedir que se busquen la vida en la forma que pueda hacerlo?

No he sabido de ning?n discapacitado que haya asaltado a alguien, en
pleno d?a, en la calle Obispo. Me resulta dif?cil imaginar a una ciega o
a un individuo sin piernas arrebat?ndole la cartera a alguien.

A Jorge le asaltan nuevas preocupaciones desde que lo entrevist? en
febrero. Dice que hay rumores de que el Estado entregar? todos los
establecimientos estatales de venta de productos agr?colas a los
trabajadores por cuenta propia. Aqu? la gente, por experiencia, ha
aprendido a dar cr?dito a los rumores que se riegan en las calles, por
descabellados que suenen. Sobre todo si se trata de algo que puede
empeorar su situaci?n.

Jorge se pregunta de antemano, y ojal? innecesariamente, c?mo va a comer
si solo puede comprar los productos agr?colas y los c?rnicos a los
trabajadores por cuenta propia. No puedo hacer otra cosa que mirarlo
impotente, avergonzada y convencida de que la pr?xima vez que lo
encuentre las cosas no habr?n mejorado para ?l.

Source: "La vida para los discapacitados en Cuba sigue igual... o peor"
- http://www.havanatimes.org/sp/?p=89405

[source: http://saludcuba.blogspot.com/2013/08/la-vida-para-los-discapacitados-en-cuba.html]

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