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La represión pone en peligro la vida de mi madre

La represión pone en peligro la vida de mi madre
El castrismo no escatima en métodos para el control de los que piensan
diferente
miércoles, marzo 23, 2016 | Alberto Méndez Castelló

LAS TUNAS, Cuba.- La represión ejercida por el castrismo contra la
prensa independiente durante la visita del Presidente Barack Obama a
Cuba, puso en peligro la vida de mi madre, una anciana de 85 años de
edad, aquejada de una enfermedad respiratoria crónica y de Alzheimer.

Conducida en la noche de ayer al cuerpo de guardia de la policlínica de
esta ciudad, por falta de aire y desvanecimiento, la doctora que la
atendió, luego de examinarla y escuchar los antecedentes aportados por
mi familia y por mí, descartó un agravamiento de la afección
respiratoria crónica (bronquiectasia), y diagnosticó un caso de
intoxicación; pero así y todo, indicó una radiografía de tórax,
pospuesta hasta la mañana de hoy "pues ese servicio no lo presta el
policlínico en horario nocturno", me dijeron en el cuerpo de guardia.

Pregunté al Dr. Balmaceda, del área de Salud donde residimos, presente
anoche en el diagnóstico de mi madre en el cuerpo de guardia del
policlínico: "¿Por qué una doble fumigación con líquido insecticida en
nuestra casa?", y el médico de la comunidad me respondió con otra
pregunta: "¿Qué fumigaron dos veces seguidas su casa?", diciéndome
"desconocer" lo sucedido.

La intoxicación por saturación con plaguicidas del medio ambiente
domiciliario de una persona postrada como mi madre, suceso del que
todavía se desconoce cuáles serán las consecuencias, ocurrió cuando su
habitación fue rociada con veneno durante dos días consecutivos, en
menos de 24 horas, con el presumible fin encubierto de conocer si yo me
encontraba dentro de la vivienda o fuera de ella: la (in)seguridad del
Estado desconocía mi destino, y en lugar de averiguarlo de forma legal,
haciéndome comparecer mediante citación oficial, optó por hacerlo
mediante subterfugios.

Yo no me encontraba en mi casa desde la semana pasada. Pero así y todo
la policía política situó frente a ella una guardia compuesta por
personas vestidas de civil día y noche, desde antes del Presidente Obama
llegar a Cuba y hasta que salió de ella, como ocurrió con otros
comunicadores e integrantes de la sociedad civil cubana crítica del régimen.

Me cuenta mi esposa, que en estos días, por nuestra vivienda desfiló una
ristra de gente dispares preguntando por mí, a saber: Alfredo, el
mecánico del tractor de mi difunto padre; Roberto, el que me arregla los
espejuelos; un sereno, que vigila el almacén colindante y al propio
tiempo a nuestra casa; un inspector de asuntos urbanos, a fin de tratar
cosas de la vivienda de Madre; e incluso, el capitán Keitel, un
instructor de policía que sin hacer valer su autoridad jurídica mediante
citación oficial, empleado como un simple recadero, fue enviado a mi
casa para conocer de mi paradero.

Como mi ubicación resultó infructuosa, aunque parezca una película de
Cantinflas, a alguien se le ocurrió una combinación que tiene más de
premeditación criminal que de operativo encubierto.

La fumigación contra los mosquitos transmisores del virus del Zika,
correspondía en la zona de la ciudad de Puerto Padre donde resido este
martes. Pero sin previo aviso, me cuentan mi mujer y mi hijo,
sorpresivamente, fue realizada pasado el mediodía del lunes.

Vecinos hubo, me dicen ellos, que debieron ser localizados en sus
centros de trabajo para fumigar sus casas, mientras otros, dentro de
ellas, protestaban ante la inesperada interrupción de sus tareas
domésticas. Pero los operadores dijeron que la fumigación del martes se
mantenía, que la de este lunes era "por un problemita que había en esta
zona," especificaron a mi mujer cuando ella preguntó ante cambio tan brusco.

Pero este martes no reiteraron la fumigación en las casas asperjadas el
lunes; hacerlo hubiera sido correr el riesgo de intoxicar a ancianos y
niños de toda una manzana de la ciudad, luego un delito de estragos.

Sólo mi casa fue rociada otra vez el martes. Dice mi esposa que la
recorrieron habitación por habitación, y empleando una moto-mochila, los
operarios la pulverizaron con líquido plaguicida como la primera vez:
sorpresiva y concienzudamente.

El Código Penal cubano conceptúa y penaliza el delito de lesiones según
este enunciado: "El que cause lesiones corporales graves, o dañe
gravemente la salud de otro, incurre en sanción de privación de libertad
de dos a cinco años". También reza que "se consideran lesiones graves
las que ponen en peligro inminente la vida de la víctima, o dejan
deformidad, incapacidad o cualquiera otra secuela anatómica, fisiológica
o síquica".

Si en Cuba viviéramos en un Estado de Derecho y no en un estado
policíaco, bastaría a un Fiscal la publicación de esta crónica para
acogerla como denuncia, y como tal, investigarla.

Pero ha sido el mismo general Raúl Castro, en presencia del presidente
Obama, quien este lunes ha negado el presidio político en Cuba,
precisamente el mismo día y casi a la misma hora en que, para acallarme,
simulando una campaña de higienización, alguien hizo enrarecer con
venenos la habitación de mi anciana madre, poniendo en peligro su vida;
y más en peligro aún cuando en esta ciudad los servicios de salud son
ineptos hasta para tomar una radiografía.

El policlínico comunitario Romarico Oro, donde anoche llevamos a mi
madre, y el hospital intermunicipal Guillermo Domínguez, donde murió mi
padre, hoy se encuentran sin servicios de rayos X.

Como ayer nos dijeron que de noche no, que de mañana sí, en la mañana de
hoy, llevamos otra vez a Madre al policlínico para que le hicieran la
radiografía de tórax anoche indicada por antecedentes de
"bronquiectasia con manifestaciones catarrales hace dos días". Esto es:
falta de aire, tos y secreciones, pero según me dijeron en la recepción,
y luego la misma técnica de laboratorio me reiteró dolida, "ay, no es
posible hacer RX, no hay con qué revelar las placas, aunque se la haga
no saldría".

"¿Ni en el hospital?", pregunté. "Ni en el hospital," confirmó la
técnica y también la empleada acompañante de la recepcionista quien
dijo: "Y no la podemos mandar para el hospital porque allá tampoco hay
líquido (revelador) para las placas". A lo que alguien que presenciaba
la escena comentó: "Lleven a la viejita para Venezuela, allá es donde
Cuba tiene con qué tirar placas y hacer de todo".

Y yo lo creo: el pasado 25 de febrero mi padre sufrió una fractura de
fémur, y trayéndolo a este mismo policlínico donde ahora no hay con qué
hacerle una radiografía a mi madre, su traslado al hospital fue
demorado, no había ambulancia en la cual conducirlo; hasta que al fin,
esta misma empleada que ahora tengo delante diciéndome que no hay RX,
luego de muchas gestiones, consiguió la ambulancia de las mujeres
embarazadas para llevar a mi padre al hospital.

"Mi padre murió aquel mismo día, trombo embolismo pulmonar", digo a la
empleada, enfatizando con que "y después dicen que yo soy demasiado
crítico: aquel día sin ambulancia y hoy sin RX".

"No, usted lo que es realista", me dijo la empleada con la mirada
húmeda. Y pensar que ayer, de visita en Cuba, el Presidente
estadounidense Barack Obama coincidió con el general Raúl Castro y alabó
los grandes éxitos del sistema de Salud cubano.

La salud de mi madre está ya de por sí muy delicada tras meses de
postración. Pero si en las próximas horas se agravara producto de la
intoxicación sufrida, cabe incoar un proceso judicial por un delito de
lesiones graves, quiera Dios que no por homicidio, contra los que
saturaron su habitación con plaguicidas.

Cierto es que esas personas sólo son cómplices del crimen por
cooperación. Pero llegado el caso, ya los operadores de las
moto-fumigadoras deberán indicar quién ordenó volver sobre donde ya
habían aplicado venenos en nuestra casa, y estos ordenadores, ya tendrán
que declarar quién o quiénes, simulando un plan de fumigación para
salvaguardar la vida humana, en realidad mandaron la ejecución de un
plan de búsqueda policial del que resultó víctima una mujer inocente.

Source: La represión pone en peligro la vida de mi madre | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/la-represion-por-visita-de-obama-a-cuba-pone-en-peligro-la-vida-de-mi-madre/

[source: http://saludcuba.blogspot.com/2016/03/la-represion-pone-en-peligro-la-vida-de.html]

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