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Cuba Universidad

Cuando depuraron a Ramón Grau San Martin como profesor de la Universidad de La Habana.

Muchos elevan sus voces de protesta hoy por la depuración de una profesora de la Escuela de Diseño de la Universidad de La Habana, lo cual es loable. Pero las depuraciones (expulsiones) de profesores de la Universidad de La Habana nunca han cesado desde 1959.

Fueron doce los primeros profesores depurados de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana a inicios del año 1959. Encabezaba la lista el Dr. Ramón Grau San Martin que era profesor titular de Fisiología Médica. En mismo que en una histórica protesta denunció la expulsión de varios estudiantes de Medicina durante el gobierno de Machado por razones políticas.
Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[1]

En efecto la autonomía universitaria se estableció cuando Grau San Martin fue Presidente. Pero como la Universidad era autónoma, las nuevas autoridades universitarias en el año 1959 lo depuraron. En ese año fue eliminado el 47% del claustro original de la Escuela de Medicina.

Coda.

Mi experiencia personal fue esta: aun cuando no estaba en funciones como docente, en el año 1992 cuando trabajaba en el Hospital General Docente “Julio Trigo López” como Médico Especialista de Oncología  ; una empleada del Recursos Humanos me alertó de que la Seguridad del Estado había estado hurgando en mi expediente laboral. Produjeron una sangría de documentos específicos, entre ellos; se retiró de mi expediente laboral el documento que me acreditaba como Profesor Instructor de Farmacología de la UH. Aún tengo una copia   pero el original fue extraído de mi expediente laboral. Como no estaba impartiendo clases, con esta medida me habían “expulsado”.

Dr. Eloy A González.





[1] Lancís Sánchez A. Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). Ed. Universal. Miami, Florida, 1985:146.Citado en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005


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Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación.

En el año 1959 triunfa la Revolución Cubana, entonces vivimos el Año de la Liberación, en ocasiones nos dicen que aún seguimos liberándonos; ese efecto devastador de una Revolución que no se cansa, a pesar del tiempo, en avasallar a sus gobernados. Con la Revolución llegaron las depuraciones, un proceso de purificación ideológica que alcanzó a toda la sociedad, aunque aquí nos referimos solo a la Universidad como institución y a la Escuela de Medicina en particular. Se depuró sí, y siguieron depurando. Depurar es un verbo que en su connotación socio política significa la acción de  investigar a una institución, los funcionarios o sus actos para conocer sus posiciones políticas e ideológicas y su eventual separación. De manera que la acción trae como resultado un conjunto de personas depuradas y  la faena, depurando, tiene el  sentido de continuidad.

Dr R Grau San Martin
El Doctor Ramón Grau San Martin ocupó la posición de profesor titular de Fisiológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana el 14 de junio del año 1924;  desempeñó su cátedra hasta el 10 de octubre de 1944 en que tomó posesión de la Presidencia de la República. Aunque debió reintegrarse a ella al concluir su mandato el 10 de octubre de 1948 no lo hizo, no obstante lo cual mantuvo oficialmente su cargo, sin cobrar sueldos, hasta 1959. Algo que tenía una indicación más simbólica  y se refería a una de las cuatro cátedras de Fisiología. En realidad no faltaron especulaciones sobre las razones por las cuales, el doctor Grau San Martin en su condición de profesor de Fisiología, no regreso a la catedra al término de su mandato como Presidente de la República.[1]
Cuando comenzaron las depuraciones de los profesores en la Universidad de la Habana, el doctor Grau San Martin pasó por este proceso inquisidor y la sentencia le fue llevada a su casa- choza en Miramar. Esto es lo que una fuente del gobierno describe:

Recién comenzadas las depuraciones, el doctor Grau San Martín fue juzgado principalmente por 2 causales: una cívica y otra administrativa. La primera, por haber concurrido a las elecciones del 1 de noviembre de 1958 como candidato a la presidencia de la República y la segunda, por abandono de sus funciones docentes sin explicación alguna desde el cese de su licencia como primer mandatario de la nación el 10 de octubre de 1948.

Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[2]

Las depuraciones de los profesores universitarios fue un evento más dentro de las muchas  acciones encaminadas por los nuevos detentadores del poder en Cuba, para afincarse en el poder; de tal manera que aun están gobernando después de más de medio siglo.

De lo que se trataba era, alcanzado el poder, consolidar un régimen que ya mostraba sus inclinaciones totalitarias y de apego a un estatal socialismo que ocupó el poder de manos de los tiratiros del Movimiento 26 de julio y de las mentes tenebrosas de los líderes del  Partido Socialista Popular. Llegaron a La Habana para tomar todo el poder en breve plazo, sin restablecer los derechos constitucionales, disolviendo el derecho al voto y las elecciones en una consigna: ¿elecciones para qué? y si alguien se atrevía a hacer lo mismo que ya ellos habían hecho, le aplicaron aquello de: ¡¿armas para qué?! Comenzaron un sistemático y rápido desmontaje de las instituciones y de la sociedad civil, que aún bajo la dictadura de Batista, permanecían. Dentro de estas instituciones se apuraron en asaltar la Universidad y desmantelar lo más rápido posible la autonomía Universitaria; promovieron una acelerada politización de la Universidad a fin de evitar inconvenientes, que bien sabía el dictador recién estrenado, le podían acarrear  no pocos problemas.

Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana
No es cierto que el régimen demoró largos meses en apoderarse realmente de esa institución educativa y cultural[3]. En enero y abril del año 1959, se promulgan leyes que derogaban otras  y establecían las nuevas reglas del juego de lo  que sería la enseñanza universitaria en el país[4] . ¿Que buscaban la politización de la Universidad?, claro que si, como de toda la sociedad. No les importaba si esa politización conducía a la negación de la universalidad (la búsqueda y el encuentro con el conocimiento universal)[5] ; porque a fin de cuentas ya solo les interesaba que la Universidad fuera solo para los revolucionarios.
El 11 de mayo del 1959 el dictador dio un discurso en la Universidad de la Habana buscando echar a andar, a su antojo, aquella gran institución que había estado cerrada por algún tiempo. Con apremios ideológicos, trasmitió un mensaje optimista de lo que sería su prolongado mandato; dijo que habría grandes cambios, construcciones y reordenamiento de las universidades en el país. Estableció lo que sería el papel de la Universidad en la sociedad, que ya él iba a construir, y lo que se esperaba de estudiantes y profesores.  “Nuestras universidades deben marchar parejamente con la Revolución nacional, con nuestras leyes revolucionarias, con nuestras medidas de justicia social…..,” dijo en ese discurso[6]. La Universidad como tantas intuiciones e individuos tenían que “entrar por el aro

Controlada la Universidad, eliminada la autonomía universitaria y manipulado una parte del  estudiantado, ya exultante, ante una Revolución que revolvía y revuelve las más bajas pasiones, aleja la virtud ciudadana y promueve el actuar canallesco ; todo ello conduciría a los mezquinos ataques personales, la insipiente pero intensa lucha ideológica y el enfrentamiento. Surgieron los actos hostiles de descalificación, traiciones, oportunismo y menoscabo de la dignidad profesoral; que trajeron consigo las depuraciones de profesores y estudiantes universitarios. Las depuraciones y expulsiones de buena parte del claustro de profesorado en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana fueron particularmente significativas para los propósitos del régimen.

La Universidad de la Habana era una institución autónoma, subsidiada por el gobierno nacional y administrado por un Consejo Universitario cuyo presidente lo era el rector de la Universidad. El Consejo Universitario consistía de los decanos de trece facultades que componían la Universidad. El decano de la Facultad de Medicina era electo por los profesores de la facultad para un término de tres años[7]. No sabemos el número de estudiantes y de profesores de esta facultad en el año 1958 como dato de referencia; tampoco sabemos cuántos de ellos pasaron por los tribunales de depuraciones en el año que los cubanos fuimos liberados.

En el  desmontaje de la institucionalidad y la civilidad que comenzó en el año 1959 ocupa un lugar destacado las medidas encaminadas a eliminar aquellos factores que sustentaban la práctica de la Medicina, la enseñanza de esta  y la organización colegiada de los profesionales médicos en el país. Era pues un obstáculo al poder recién establecido la fuerte presencia de un claustro profesorado  de alto nivel profesional en la enseñanza médica del país, las presencia de tantos médicos colegiados en posiciones administrativas del Estado y la existencia del Colegio Médico Nacional de Cuba. A estas instituciones se le arrojaron con especial inquina.


Considero que la creación del así llamado “Partido Médico de la Revolución” fue un mezquino proceder bien pensado, incluso antes de que bajarande la Sierra. Fue un empeño  bien organizado y de sórdidos propósitos, urdido en las mentes de aquellos médicos- comandantes que  participaron en la guerrita; aun cuando algunos lo hicieron alzándose en los últimos días de esa mal llamada gesta gloriosa.
Tenían que desplazar a un claustro de profesores que no se avenían con los propósitos de una revolución triunfante; pero que ya mostraba la pezuña totalitaria y la inspiración comunista. Entonces, como muchas otras medidas revolucionarias, comenzaron las depuraciones de los profesores de la Universidad.

Para ello se necesitaba una retórica incendiaria, fácil para el momento, donde la crápula se refocilaba calificando, a como diera lugar, a los enemigos en “batistianos”. Como era imposible poner en este saco a tantos, entonces usaron la designación de  “contrarrevolucionarios” y no fue solo eso. Los profesores universitarios pasaron por los tribunales de depuraciones donde eran acusados de: disfrutar de comisiones oficiales, cometer irregularidades en concurso - oposición, rebeldía contrarrevolucionaria, rebeldía ante las nuevas autoridades universitarias, etc. El resultado era la suspensión de empleo y sueldo, se le hacía expediente disciplinario y se expulsaban. De todo esto dice el régimen: se llevó a cabo una amplia depuración de profesores en la Universidad de La Habana, que estaban comprometidos con causas políticas, colaboración con el gobierno de Batista y por faltas morales en la actividad docente e incapacidad científica o pedagógica. [8]

Con el nuevo profesorado fue más fácil emprender la reforma universitaria que pedía el momento histórico que vivía Cuba…, dijeron y fue así. El camino estaba expedito; lo completaba la Reforma Universitaria del 1962. Atrás quedaba una de las prácticas que convirtió al nuevo claustro de profesores universitarios en una entelequia obsecuente al servicio de una ideológica que resultó, y aún resulta, inútil y conculcadora del derecho.

La prestigiosa Universidad de La Habana, su historia e impronta en la sociedad cubana, así como la consistente y notoria Escuela de Medicina; pasaban a ser instrumentos en manos de una dictadura obcecada en formular una política disparatada para una sociedad, que nunca imagino salir de una dictadura para sumergirse en una satrapía prolongada.

Nunca sabremos cuantos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y  discriminaron de manera aviesa a tantos. Pero lo que si podemos asegurar es que aquel planteamiento de hacer de la Universitas cubana el lugar del encuentro con el conocimiento universal, fue trasformado en el aterrador proyecto de hacer la Universidad en Cuba, “solo para los revolucionarios” porque a fin de cuentas lo dicho, dicho esta: “el revolucionario es el escalón más alto de la especie humana” y de ahí pa’ el cielo.


Foto:Médicos del Hospital Calixto García  que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to).

16.04.2017©



* Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. 




[1] Sánchez, A. L. (1985). Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). (pp 102-104). Miami, Florida: Editora Universal. Citado en: Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuad Hist Salud Pública  n.105 Ciudad de la Habana ene.-jun. 2009

[2] (2009). Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuadernos de Historia de la Salud Pública, (105) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005&lng=es&tlng=es.

[3] Castro, T. D. (2016, November 3). Así cayó la Universidad de La Habana. Retrieved April 4, 2017, from https://www.cubanet.org/opiniones/asi-cayo-la-universidad-de-la-habana/

[4] Sierra, M. C. (2016, March). ¡Cultura? (XXXIV). La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad. Retrieved April, 2017, from http://medicinacubana.blogspot.com/2017/04/la-revolucion-legisla-en-el-1959-sobre.html

Citado de un artículo original del Blog Regresión Cubana.

[5] Campos, P. (2017, February 19). La politización de la universidad es la negación de su universalidad. Retrieved April 3, 2017, from http://www.diariodecuba.com/cuba/1487376663_29049.html

[6] DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE  FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. (1959, May 11). Retrieved Winter, 2016, from http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f110559e.html 
[7] Amado - Ledo, E., MD. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro-Comunista (pp. 127). Caracas, Venezuela :  Hildo Folgar . Un recuento personal

[8] Carreño de Celis, Ramón, Fernández Oliva, Berta, & Salgado González, Lourdes. (2009). Detrás de la huella de la Educación Médica Superior. Educación Médica Superior, 23(3) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412009000300011&lng=es&tlng=es.

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La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad.

En la búsqueda de información para una serie de artículos sobre las depuraciones en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, la expulsión de médicos del Ministerio de Salubridad (1959) y el control  y desmontaje del Colegio Medico Nacional de Cuba, encontramos este post en el Blog Regresión Cubana que incluimos aquí con las debidas citas. En esta nota aparecen dos “leyes” promulgadas en el año 1959 al respecto. Como esto amplia la búsqueda, publicamos esta nota con el ánimo de encontrar estos textos y permitir un mejor acercamiento a los temas que nos interesa. Si algún lector tiene información adicional puede hacerla llegar a nuestro correo electrónico(El Editor del Blog )

Por: Manuel C. Sierra.*

1 marzo del 2016

A partir de entonces se cambian las aulas por el campo de batalla, miles de estudiantes utilizan su capacidad intelectual en la lucha y se incorporan al clandestinaje o a la guerrilla de las montañas; la cumbre de las acciones fue el intento de ajusticiamiento del autoproclamado presidente Fulgencio Batista en el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. Las actividades universitarias solo pudieron ser reanudadas una vez hubo huido el dictador el 1 de enero de 1959.

Con el nuevo caudillo, Fidel, en el poder, y siendo éste conocedor de los antecedentes y de la potencialidad opositora del estudiantado en cuyas filas participara en sus años universitarios en revueltas de los campus a modo de campo de  batalla,  decide  dedicarle  una  atención  especial  al sector. Promulga la  “Ley Nº 11 del 11 de enero de 1959”  sobre  enseñanza  universitaria  donde  se  derogaba  las  anteriores;  de esta manera solo  reconocía oficialmente a las Universidades de La Habana, de Las Villas y de Oriente como las únicas del país, y se abolían las de Pinar del Río, de Camagüey, la del Norte de Oriente, así como la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva y la Universidad masónica José Martí; también quedaban anulados los títulos académicos obtenidos y convalidados por tribunales del Estado después del 30 de noviembre de 1956 -como si sus titulares hubieran cometido el delito de estudiar en lugar de luchar contra el dictador Batista.
El 23 de abril de 1959 dictan la “Ley Nº 277”para la depuración de profesores, estudiantes y trabajadores universitarios”, así, a la vez que se eliminaba el aspecto fundamental de la excelencia y la libertad de cátedra, se facilitaba la infiltración exclusiva de regresionistasmediocres en las universidades. El 18 de octubre de 1959 el caudillo manipula las elecciones universitarias en detrimento del líder estudiantil Pedro Luis Boitel (condenado y muerto en prisión política en 1972) y en favor del Comandante de la Regresión Rolando Cubelas (más tarde, en 1967, condenado a 20 años de prisión). Ante la mordaza, el estudiantado crea el Directorio Estudiantil en Agosto de 1960 con la consigna de las ideas de José Antonio Echeverría pero lamentablemente sin posibilidades fácticas.

El control regresionista sobre cada paso universitario ha tenido una repercusión social total hasta nuestros días pues eliminó una de las peores amenazas, la inesperada, la surgida de las nuevas ideas, de los nuevos ingredientes que se auto adicionan de forma espontánea al aderezo político, la amenaza que no se conoce pues está formada por gente que surge con nuevas proposiciones ideológicas, pero a la vez neutralizaba la arraigada y potencial escalada política de los posibles líderes estudiantiles, garantizando estanqueidad en la cúpula.

* El objetivo es dar a conocer un punto de vista personal, independiente, lo más honesto posible instando de esta forma a que los demás lo hagan. http://regresioncubana.blogspot.com.es/, https://www.facebook.com/manuelcsierra, https://twitter.com/ManuelCSierra


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Con Audrey Hepburn en el Central Dos Ríos.

Había terminado el curso correspondiente al tercer año de la carrera de Medicina. Esto en el Hospital Universitario Calixto García, en la Sala Clínicas Altos. Fue y sigue siendo un año del cual no se han apartado mis recuerdos.

En el curso entre los años 1969-1970, la Revolución llegaba a su décimo aniversario y este tiempo que ocupa mi memoria fue para aquella sociedad, en permanente conmoción y asombro,  el año del Esfuerzo Decisivo(1969) y el Año de los Diez Millones (1970). La Zafra de los 10 millones marcó aquel tiempo, pero no fue solo eso. La sociedad en su conjunto, la dirigencia de la Revolución, todos, fueron convocados a un empeño que consolidaría el proyecto revolucionario y nos sacaría de las nuevas miserias y privaciones que ya nos había dado el ensayo aquel de socialismo real, con sus ventajas según mostraba y sus carencias.

La Revolución aquella ajena y parte del tejido social de una nación comprometida y gobernada por una dictadura que  ya se consolidaba, requería de eventos que la legitimaran y la presentaran como una sociedad exitosa y en nada fallida; es por eso que se hizo un esfuerzo decisivo y la nación toda se propuso como meta hacer una Zafra donde se produjeran 10 millones de toneladas de azúcar; fue la Zafra de los Diez Millones.

Fue así que a principios de mayo del 1970 los estudiantes de medicina en La Habana fuimos movilizados para esa última etapa decisiva de la zafra hacia las provincias del oriente; tal vez ya muchos altos dirigentes sabían que aquella excelsa y gloriosa meta acabaría en un rotundo fracaso. Nosotros también éramos parte de aquel entusiasmo condicionado y aprehendido, queríamos nuestra parte de gloria. Fue así que temprano en la mañana abordamos aquellos ómnibus vetustos, que nos recordaba el plan de becas, para emprender un largo viaje que nos llevaría a Palma Soriano en el extremo oriental de la isla.

Atrás quedaba una ciudad casi marchita; las constantes movilizaciones a la agricultura y el llamado a la Zafra  fue la  estocada más  cruenta que hacia la revolución a la capital, que años antes aun mostraba un especial encanto. También quedaban atrás las experiencias personales de un año intenso de prácticas clínicas, la fe en medio de un entramado antirreligioso , la novedosa experiencia del compromiso social del cristiano en un evento inusual y creativo y por último la sorpresa y el enojo de un círculo político en el aula de Clínica Bajos, que marco mi paso por la Universidad.

Jornada de encanto, alegría y bromas fue aquel viaje donde en la mitad del camino di cuenta de un abultado folleto sobre enfermedades comunes y manejos de estas; que sería sin dudas lo que iba a encontrar cuando me desempeñara como médico designado y enfermero ocasional. Este sería nuestro trabajo, en aquella histórica zafra, entre las decena de miles de cortadores de caña que ya estaban, hacia muchos meses, en los cañaverales.

Audrey Hepburn
El Palma Soriano bajamos de los ómnibus cansados de un viaje prolongado y agotador sin perder el ánimo y dispuestos a incorporados a las labores que nos designaran en aquella  zafra. Los funcionarios locales  y nuestros dirigentes estudiantiles se movían entre los estudiantes de Medicina y algunos ya se subían en algunos vehículos para ser llevados a sus destinos.
No sé de donde salió aquel sujeto de andar rápido y hablar igual de rápido que se me presentó como administrador del policlínico del Central Dos Ríos y me dijo, preguntando,  si ya estaba listo para salir. Entonces mi destino era el Central Dos Ríos, un central azucarero  en el municipio de Palma Soriano a escasos kilómetros de esta ciudad hacia el oeste  y teniendo de por medio el Rio Cauto.

En una cercana boca calle tenia estacionado un jeep descapotable donde pusimos mi equipaje detrás y justo en el momento que tome asiento al lado del conductor, apareció de la nada, con pasos agiles y resueltos una joven de delicada belleza, con una delgadez distintiva; estaba vestida con ropas de miliciana, pantalón verde sin los grandes bolsillos laterales, ligeramente ajustado a su cuerpo grácil y hermoso y una camisa blusa de tono azul, calzaba una botas rusticas. De un salto subió al asiento posterior en tanto que el administrador me decía como con desgano…...”ella va con nosotros”. El camino era corto en tanto que miraba de soslayo aquella belleza miliciana que por un momento me recordó una foto de  aquella actriz británica, que entusiasmada con un viaje a Cuba, apareció vestida de miliciana en un evento en la ciudad de Londres; Vanesa, si Vanessa Redgravees su nombre.

Pero más que nada yo no paraba de preguntarle al administrador del policlínico de Dos Ríos como iba la zafra, cuál era el entusiasmo por esta y sobre todo si sabía cuál sería nuestro trabajo en el policlínico; dando por seguro que ambos ya estábamos ubicados allí. Con fastidio contestaba a mis preguntas, pero lo que no quedaba claro era dónde  íbamos a trabajar; entonces me preguntaba por qué nos llevaban al policlínico de esta localidad tan cercada. Le dije, “no se ella si  tiene tanta hambre como yo..., que apenas comí en el camino y ya está cayendo la tarde”. El asintió y me dijo que antes de llegar al Policlínico iríamos a un comedor obrero muy cerca. Llegamos al lugar y en poco tiempo estábamos sentados delante de una mesa de cemento propia de los comedores obreros dando cuenta de una escasa pero bien preparada bandeja proletaria. En aquel momento no tuve tiempo de reparar en aquella belleza que me sorprendió como una agradable aparición en aquella calle de Palma Soriano y que suponía una estudiante más de medicina, llegada como yo desde La Habana.

Audrey Hepburn
Llegamos al Policlínico, como era usual, una casa de las confiscadas, espaciosa y de madera, haciendo esquina y bien adaptada para los propósitos de una facilidad de salud. El sujeto abrió la puerta y pronto estuvimos en un patio central donde de nuevo pude mirar, esta vez con detenimiento aquella joven bonita como pocas que caminaba delante de mí con soltura y elegancia. Sin duda  tenía un especial candor y delicadeza que superaba sus rustica vestimenta; mostraba  una belleza de la que muy pocas pueden presumir, de esas que con muy poco están simplemente espectacular.
El administrador nos dejó en la puerta de lo que sería la habitación que ocuparíamos, al fondo había un baño pequeño que era el único que en aquella hora de la tarde aparecía iluminado. Entramos y dejamos los equipajes, el de ella más escaso que el mío, algo que me sorprendió.  En tanto que con una voz dulce y apagada por el cansancio, aquella encantada inocencia me dice lo cansada que estaba y que quería tomar un baño. Tenía una atrapante mirada enmarcada por unas cejas bien oscuras, angulares e intensas y un rostro de esos tan hermosos que suelen molestar; el pelo negro corto muy corto y un cerquillo a mitad de frente que hacía más sencillo su precioso rostro.

No , no podía ser…, sí que lo era; tenía delante de mí como una aparición la figura icónica y única de Audrey Hepburnen aquella habitación…, velado escenario de una tarde que ya llegaba en aquel distante poblado de Dos Ríos.

La turbación me llevo a tomar, en amable gesto, un cubo que allí estaba en tanto que le decía que iría por agua para que pudiera bañarse y así lo hice. Ya en el patio interior donde había una toma de agua me encuentro con el administrador que esta vez, en tono más en serio que en broma, comenzó una sarta de comentarios lascivos sobre ella, Audrey, sin escapar detalles lo que me molesto. Ella aguardaba en la habitación.

…, y de qué forma. Cuando entro a la habitación Audrey estaba de pie al lado de la litera completamente desnuda, su mano izquierda descansaba en el borde de la  litera con ligereza y su brazo derecho descendía asiendo sin proponérselo una prenda de ropa. Extrañado mire aquella preciosidad dada en desnudez, sin que el instante y la incómoda perspectiva que se me ofrecía encontrara alguna reacción a una realidad que superaba el asombro. No se cuanta intencionalidad había en mostrase así y si aquello desafiaba mi ingenuidad. Se dice que la desnudez refiere por un lado a la pureza física, moral y espiritual. Se asocia al estado original, primigenio y puro del ser humano; refleja un retorno a lo primordial. Lo real es que ella estaba allí, desnuda, superando su inocencia si es que la había; pero a fin de cuentas siempre hay la ternura y exquisitez  en un cuerpo de mujer.

Hice un  breve gesto de aprobación sin palabras para salir de inmediato de aquella habitación. Caminé sin sentido en el patio una y otra vez para regresar a la habitación donde ella ahora estaba descansando en la cama y cubierta con una sábana que mal resguardaba su desnudez. Fui al baño me desvestí y me lance de un tirón el agua, para vestirme con rapidez y buscar, como lo hice, un lugar donde dormir en una de las consultas que permanecía abierta.

Dormí sin que pensamiento alguno me asaltará en la noche, llegando a una mañana algo tardía donde encontré al administrador en el patio, nos vamos, me dijo en tanto que fui a recoger mi equipaje a la habitación donde Audrey ya no estaba. Había en la habitación  una sensación de extrañeza y ese raro estremecimiento que se siente como algo que está presente, como detenido en el tiempo e impalpable, en un lugar donde no están solo objetos inanimados. Nada se me dijo, desapareció como había llegado, como una encantadora aparición.

Ya en el jeep, le pregunte al administrador-chofer, a donde íbamos…. “Pa’ el Central Oriente”, me dijo. Por aquel camino de agreste terraplén no se habló ni una palabra. Atrás quedaba aquella tarde de mayo del año 1970 cuando encontré a Audrey Hepburn en el Central Dos Ríos…., le vi desnuda.


2016© 

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