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Educación Médica

La Carrera de Medicina en el año 1965. Depuración colectiva de alumnos y envío a campos de trabajo en Oriente. Tratos crueles y degradantes. Trampas para cazar homosexuales y lesbianas.

Una historia desconocida sobre el Curso del año 1965 en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana. Segunda Parte y final.

El premio que nos dieron por haber aprobado esos exámenes de ingreso al Primer Año de Medicina fue el trabajar durante 13 días en labores agrícolas. A la mayoría de los alumnos nos llevaron en ómnibus escolares a la finca “El Paraíso” perteneciente al Central García Lavandero (antiguo Pilar) en Artemisa. Al llegar estuvimos varias horas esperando sacaran de las naves a los pollos de ceba y le echaran sobre las excretas, cal viva. El almuerzo y la comida era todos los días el mismo menú: un boniato sancochado. Había una sola llave de agua para los cientos de estudiantes-cortadores de caña y esa llave estaba a un pie de altura de la tierra o sea que teníamos que agacharnos para poder asearnos un poco, de baño normal, nada. Dormíamos en hamacas amarradas a palos o troncos rústicos y muchos en mal estado, que al partirse por el peso de varios cuerpos, caíamos sobre aquella mezcla de excremento y cal. Otro grupo de varones fueron con las alumnas hacia la recogida de papa en el área de Jovellanos en la provincia de Matanzas, ellos la pasaron algo mejor.

Siempre se nos informó que estaríamos “encerrados” durante el Primer Año como había pasado con el curso anterior, pero al llegar el fin de curso el 19 de diciembre de 1965, nos enteramos del nuevo engaño…..Otro año más encerrados como presos.

ICBPC "Victoria de Giron"
Pasillos interiores
Cuando se terminó el Segundo Año en septiembre del 1966, la alegría fue tal, que hubo algunos actos típicos de los estudiantes que han sido engañados repetidamente. Esto motivó que se presentaran importantes personajes del Gobierno, la Universidad y el Plan de Becas, entre los que podemos mencionar: José Ramón Machado Ventura, José Llanusa Gobel, José M. Miyar Barruecos (Chomy) y el Dr. Ramón Martínez Rodríguez (Redondo Mayor); por supuesto detrás del telón estaba Castro I que aunque no hizo presencia física, su mano tenebrosa estaba ahí.
De esta visita resultó que, todos los alumnos del Albergue “C” donde habían ocurrido los “actos inaceptables”, recibieron una carta que decía así: “todo este colectivo como un bloque monolítico será enviado a las montañas orientales hasta que se ganen el derecho de regresar a la Universidad”. Castigados indefinidamente a realizar labores agrícolas en La Melba (Moa); pero como allí no había condiciones para poder recibir tantas personas, muchos fueron llevados a otros lugares como: San Lorenzo, La Lata, el Basurero, Haití Chiquito, Palma Soriano, Mayarí Arriba, Contramaestre, etc. Durante el mes de diciembre ya todos fueron llevados a La Melba para unirse al grupo que ya estaba allí. Por eso a nuestro grupo se les conoce como …. “los castigados de La Melba”. Para seguir con el odio hacia nuestro grupo durante esos meses fueron depurados por lo menos 11 alumnos. Al cabo del tiempo algunos pudieron regresar a la Carrera, otros no.

Me cuenta mi amigo el Dr. Oscar Valdés Yero, depurado en San Lorenzo, que esos días fueron un infierno para su grupo; porque les robaban el café recogido para hacerlos parecer holgazanes, además les lanzaban piedras enormes que rodaban montaña abajo con el doble propósito de hacerles daño o de amedrentarlos, para que renunciaran y así no tener que depurarlos.

Lograron llevar a un grupo de alumnas de nuestro Curso desde la Habana, distante unos 670 Kms, para gritarles y humillarlos. Esa táctica totalitaria funcionó y unos pocos no pudiendo soportar aquello, abandonaron todo y se marcharon a sus casas.

El doctor Valdez Yero recuerda  a EVB (¿?), como el que más se ensañó con él. Al igual que Saturno, la Revolución termina “devorando a sus propios hijos” años después y siendo ya médico, este sujeto “EVB fue suspendido de por vida, por vender ilegalmente medicamentos.

Otros de los depurados, enviados a los campos de trabajo en el Oriente el país, fueron: Martell, Aguado, Piedra, Eirín-González, Tejerina, Rielo, Ordaz-Caballero, Pérez Pérez, entre otros.

La Melba. Foto actual del asentamiento en el Oriente de Cuba
A mediados de marzo del 1966, estando en Segundo Año, hubo otra masiva movilización al corte de caña en Manga Larga, perteneciente al Central Cunagua (Bolivia) al noroeste de la provincia de Camagüey; donde los mosquitos llegan a matar al ganado que esté un poco débil. Aquellos días cañeros fueron como un castigo por las horribles condiciones de albergue, comida y transporte; así como la escasez de medicamentos básicos. No había antidiarreicos para poder atenuar el brote de diarrea que se presentó, a los pocos días de haber llegado, y nunca pudo ser excusa para poder quedarte acostado en la hamaca. Tenías que ir enfermo a trabajar, porque si no te depuraban en las reuniones nocturnas de análisis al trabajo del día. Me cuenta mi amigo Eloy que les habían prohibido acercarse a un barracón cercano, pero él fue, y hablando con los haitianos que allí vivían logró le dieran un cuartucho que estaba deshabitado pero lleno de suciedad y telarañas. Después de limpiarlo un poco y junto con otros dos amigos, se mudaron para lo que pasó a ser un “Hilton” en comparación a donde estaban todos los demás. Solamente tengo el dato de José Antonio (de Pinar del Río) como depurado en esta etapa. Parece ser que Manga Larga era zona de castigo porque del lado Sur estaba un campamento de la Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) custodiado por soldados portando todos rifles AK 47. 
Otro aspecto a destacar fue durante 1965 y1966, los personajes más malévolos  de la dirigencia de la UJC y el PCC se dedicaban a “descubrir” a los alumnos con tendencia homosexual, de ambos sexos, y para ello utilizaban a los que se prestaban para servir como “señuelos” y llegaban a esconder a los testigos para justificar lo que supuestamente habían visto y oído. Estoy completamente seguro que fueron muchos los afectados por estas técnicas de depuración sexual; que el pueblo cubano nunca ha tenido conocimiento que existieron y fueron llevadas a cabo por los mismos dirigentes de nuestro grupo; donde algunos han fallecido, otros están en funciones profesionales o de jefatura en el Ministerio de Salud Pública (MINSAP),  y por supuesto, otros han abandonado el barco y pueden estar aquí entre nosotros y quizás usted los conoce pero no sabe quién fue en realidad y el trauma ocasionado a sus propios condiscípulos.

Arrepentidos o no…, el daño está hecho y solo Dios lo sabe.

Esto debe conocerse para que nunca más vuelva a pasar en la tierra de José Martí.

Como nota adicional el autor agrega lo siguiente:

Quiero destacar que la Docencia, en esos dos primeros años de la Carrera de           Medicina era muy buena; la mayoría de nuestros profesores lo habían sido durante

muchos años anteriores y su capacidad académica era de primera.

Independientemente al aspecto político, nuestro curso está formado por muy buenos profesionales; muchos de ellos se han destacado en las diversas especialidades médicas, tanto dentro como fuera del país.

Yo nunca me gradué porque fui condenado a 4 años de cárcel por el delito: Contra la Integridad y la Estabilidad de la Nación; cuando cursaba el Segundo Año, pero estoy muy unido a mis amigos del curso 1965.

* Álvaro J Álvarez (1943-   ) Natural de Ciego de Ávila, estudio en el Colegio Champagnat (Maristas) y en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciego de Ávila. Se radica en La Habana y termina sus estudios de Bachiller en el año 1964. Comienza los estudios de Medicina en el 1965 y al año siguiente, en 1966 fue detenido, juzgado y condenado por el delito tipificado como: Contra la Integridad y la Estabilidad de la Nación; la petición del fiscal fue de 12 años, cumpliendo 4 años de cárcel con internamiento en Camagüey. En el año 1978 sale al exilio en Venezuela como expreso político junto a su esposa e hija. En la actualidad reside en Miami, FL.



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La emigración médica en los primeros años de la Revolución.

En la mañana  del primero de enero del año 1959 nos llegó la revolución. El regocijo colectivo alcanzó a todo un pueblo. El juglar alborozado dijo que las sombras habían dado paso a la luz, los héroes triunfantes eran semejantes a palomas armadas y bravas; las hieles se convirtieron en miel, la ortiga en clavel y ya la Patria toda no sería más un cuartel..., así nos dijeron y nos cantaron. La sociedad de asombro quedó exhausta y prontamente expuesta. Nos llegó una revolución tan revolucionaria que nos endilgo una tiranía y un socialismo cuartelero. Así estamos aún lapidados y agónicos.

De esa sociedad de cubanos entregados a un devenir incierto e intensamente politizado eran parte unos 6261 médicos , agrupados en una organización gremial bien establecida, de dedicación honrada y excelencia cívica. Muchos de ellos dados a la práctica y la enseñanza de la Medicina en una Universidad considerada entre las mejores.

Se repite hasta el cansancio que la primera víctima de una guerra es la verdad, durante el periodo insurreccional ya la verdad había sido atormentada, con lo que venía después…, el asalto al poder. Definitivamente la verdad fue la primera víctima de la dictadura.

Para ello se re escribe la historia, se cambia esta si es necesario y se inventan informaciones que seduzcan  a una sociedad  entusiasmada por el triunfo y proclive a la mentira. De inmediato se dio la noticia – fraude de los 20 mil muertos causados por el régimen de Batista[1]. Verdadera aberración informativa lo fue aquella noticia del padre que le daba los cráneos a su hijo para que jugara, con foto incluida, que trataba de mostrar todo lo cruel que fueron los perdedores[2]. Una de las informaciones que más influyó en la conciencia colectiva, fue la noticia de que en los primeros años de la revolución Cuba fue despojada, por el imperialismo, de la mitad de sus médicos. Es así que la naciente revolución y su recién estrenado sistema de salud se topaba con un problema de emigración médica de tal envergadura que ponía en peligro la salud del pueblo. “Nos dejaron con 3000 médicos”  dijeron y aun dicen sin reparos.
En este artículo tratare esta información, sus implicaciones y las razones que han tenido y aún tienen los médicos cubanos para decidir emigrar del país que estableció desde enero de 1959 la dictadura del proletariado; sus razones, frustraciones y temores.

Es el  artículos de los doctores Araujo Bernal y Rodríguez Cavaldá (1968)[3] en primer término y el otro artículo del doctor Rojas Ochoa (2015)[4]; el primero contaminado por la ideológica y el segundo más reciente y revelador; es que disponemos de datos precisos sobre los médicos cubanos que emigraron en los primeros años de la Revolución. Los autores se remiten a datos del Colegio Médico entre los años 1953-1965.
Entre los años 1953-1956 emigraban de Cuba un promedio anual de 34 médicos. En los años 1957 y 1958 estuvo cerrada la Escuela de Medicina y al reiniciarse las actividades de esta, en el año que nos liberaron, solo emigraron 42 médicos. A partir del 1960 aumenta la emigración médica, siendo el año de 1961 cuando emigran el mayor número de médicos (778). A partir del 1962 desciende el número de médicos que emigran porque la recién estrenada dictadura socialista echo el cierre, así de sencillo.

Al déficit de médicos que emigraban se sumaban las graduaciones de nuevos médicos  que venían ocurriendo y los médicos que llegaron a Cuba provenientes de otros países, latinoamericanos o de Europa del Este. De acuerdo al doctor Rojas Ochoa, nunca hubo una pérdida de la mitad de los médicos cubanos, ni se originó un éxodo masivo ni asistimos a un colapso del sistema de salud. Vean los datos y pueden sacar sus propias conclusiones.
Ahora bien, ¿que  ocasionó una emigración súbita de médicos cubanos en el 1961 (778) cuando en los años de los cincuenta solo emigraban, en promedio, unos 34 médicos cada año? La respuesta es sencilla: había llegado la revolución, socialista, ésta, y los aprendices de comunistas empezaron a hacer de las suyas.

Con la llegada de los libertadores, se crea de inmediato el Partido Médico de la Revolución, especie de Brigada de Respuesta Rápida conformada por médicos procastristas que tenían como primer objetivo controlar y acabar con el Colegio Médico Nacional de Cuba. Es así que los médicos cubanos ven de inmediato que su organización gremial comenzaba a ser acosada por los médicos revolucionarios y el gobierno. Se trató de eliminar la Inamovilidad Médica que era un logro del gremio ante las arremetidas del gobierno de Batista para quitar y poner funcionarios médicos a su antojo. Se aplicó la coacción militar previa a las elecciones del Colegio Médico de La Habana. Se produjo un verdadero asalto a la organización médica cuando los retorcidos miembros del Partido Médico de la Revolución con el apoyo del gobierno lograron el control total en la Asamblea Médica Nacional en diciembre de 1959. Necesitaron solo un año para dar cuenta del Colegio Médico Nacional.[5]

En este mismo año de la liberación comenzaron las depuraciones de los profesores de Medicina de la Universidad de la Habana. Entre los depurados, jubilados y renunciantes; el claustro había perdido 74 profesores que representaban el 47% del claustro que había reiniciado sus labores en enero de 1959. En una segunda limpieza académica entre los depurados  y los renunciantes, fueron 80 profesores que dejaron la Facultad de Medicina. Cuando se aplica la Reforma Universitaria en el año 1962 quedaban en la Facultad de Medicina, entre profesores antiguos y contratados, 23 profesores en las diferentes cátedras. [6]
Bajo el control de los forajidos de bata blanca se acordó impedir la salida a los médicos sin previo permiso del Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional, designaron a dedo el director del Seguro Médico y se robaron el  edificio del Colegio Médico Nacional donde ha estado el Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Trataron sin conseguirlo de obligar que los médicos  apoyaran  y firmaran  la “Declaración de La Habana”. Se obligó a los médicos a incorporase al Sindicato de Trabajadores de la Salud, dejando a un lado el Colegio Médico Nacional que más tarde sería disuelto. Todas las sedes locales del Colegio Médico Nacional fueron “donados” a la Revolución. Dieron cuenta de la Ley de colegiación médica, establecieron la obligatoriedad del servicio médico social, la modificación del juramento hipocrático y la abolición de la práctica de la medicina privada. El 1º de mayo de 1966 se decide la disolución del Colegio Médico Nacional.[7]

La revolución se estableció como una dictadura totalitaria y de vocación criminal, todos los derechos fundamentales han sido vulnerados. Desde  enero de 1959 vivimos  bajo una satrapía en un país donde nadie quiere vivir.
Considerando todo lo anterior podemos entender por que los médicos cubanos comenzaron a emigrar a partir del año 1960, éxodo tan prolongado que no se ha detenido en más de medio siglo.

Pero explicaciones como esta no las proporciona del doctor  Araujo Bernal. Este retorcido personaje, que en el año 1940 participaba en el “Tren de la Victoria” durante la campaña presidencial de Batista, y que en 1958 sirvió de corre ve y dile de la fracción comunista del Colegio Médico Nacional cuando progresaban las gestiones del denominado Conjunto Cívico de Instituciones Cubanas; en los años sesenta, metido de lleno en la estructura administrativa-ideológica de la revolución señalaba las características y motivaciones de los médicos cubanos que emigraban en número tal que supuso una preocupación para la dirigencia de la revolución.

Entre los factores que considera  para explicar la emigración médica en los años sesenta están : la procedencia y pertenencia de clase, la concepción capitalista de la Medicina, el papel del médico en la sociedad, la referencia a la práctica médica de excelencia en los EEUU y las consideraciones de que este país tiene, para todos, el modo de vida americano[8]. Olvidan los justificadores de la dictadura que las gentes vive y trabaja en libertad y que la tiranía, el desprecio al derecho y la dedicación cautiva de la práctica médica no le interesa a ningún profesional de la salud ni en Cuba ni en ningún otro país. Por eso se iban en los sesenta y por eso se van en el presente.

¿Qué médico quería la revolución socialista y su líder máximo?, el fidelísimo retoño martiano; aquel que siendo un titán de la hazaña, en el enero incierto de 1959, regaba  orquídeas y flores de montaña. No aceptaban a los que traicionaban a su patria que poco  podían hacer para el desarrollo de la medicina, enmarcada en la humana concepción socialista; querían a hombres médicos genuinamente revolucionarios y leales a la medicina y a su patria. [9]

Que los médicos  cubanos se van, desertan, presentan la salida, esperan por el permiso, sufren la espera de la firma del ministro…, de todo hacen; es una realidad que persiste en el tiempo. Solo desde el Brasil, 1 439 médicos cubanos emigraron a Estados Unidos a través de la Cuban Medical Professional Parole (CMPP) en el año 2016, antes del cierre de este programa; varados en Colombia porque no pudieron beneficiarse con este programa, cerca de 300 médicos cubanos esperan. Todo indica que más de medio siglo después de establecerse la dictadura en Cuba estos médicos cubanos no se ajustan a la condiciones de revolucionarios genuinos y leales a la patria socialista.

¿Por qué se van los profesionales médicos cubanos?; por la misma razón por lo que se van en oleadas sucesivas los cubanos, en salidas ilegales que no cesan y en deserciones que no acaban. En un país donde se implantó  un control total por una tiranía comunista, donde el derecho ha sido despreciado y la honradez se ha alejado, donde la miseria se hace ostensible y no hay oportunidad alguna para la dedicación libre; donde la virtud tropieza y hay un desdén a la civilidad y el decoro; no queda otra..., hay que irse.

Cuando termine esta pesadilla, exiliado como somos, regresaremos; que no quepa la menor duda. ¿En qué condiciones vamos a regresar? Ya veremos….,

2017©



                                                                                



  










[1] Lago, A. M. (2002, Octubre 30). El fraude de los 20.000 muertos de Batista. Retrieved August 7, 2017, from http://arch.cubaencuentro.com/sociedad/2002/10/10/10203.html

[2] González, E. A. (2008, Octubre 11). “El Padre le daba los cráneos de sus víctimas para que jugara”. Retrieved August 7, 2017, from https://medicinacubana.blogspot.com/2008/10/el-padre-le-daba-los-crneos-de-sus.html?m=1

[3] Araujo Bernal, L. and Rodríguez Gavalda, R. (1985). Emigración Médica. In: L. Araujo Bernal and J. Llorens Figueroa, ed., La lucha por la salud en Cuba, 1st ed. México: Siglo XXI, pp.232 -255.

[4] Rojas Ochoa, Francisco. (2015). El número de médicos en Cuba 1959-1968. Revista Cubana de Salud Pública, 41(1) Recuperado en 07 de agosto de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662015000100013&lng=es&tlng=es.

[5] Amado Ledo, E. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (1ra. ed.). Caracas, Venezuela: Dr Hildo Folgar.

[6] González, E. A. (2017, June 19). El cambiante claustro de profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los primeros años de la Revolución. Retrieved August 7, 2017, from http://medicinacubana.blogspot.com/2017/06/el-cambiante-claustro-de-profesores-de.html

[7] Amado-Ledo E, Óp. Cit., pág. 32-69

[8] Araujo Bernal, L. and Rodríguez Gavaldá, R. Óp. Cit.,pág. 254

[9] Idem pag. 254

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El cambiante claustro de profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los primeros años de la Revolución.

Por: Dr. Eloy A González.*

Después de publicado en la red el artículo sobre las depuraciones de los profesores de Medicina de la Universidad de La Habana al triunfo de la así llamada revolución; dejé anotado al final lo siguiente: Nunca sabremos cuántos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y discriminaron de manera aviesa a tantos[1]. Fue entonces que  comencé a buscar información sobre lo que se consideró el éxodo de médicos en los primeros años de los 60’s y la adecuación de los planes de estudio de la Carrera de Medicina, lo que se conoció como el “plan Baeza”, entre otros aspectos.

Es así que me encuentro una información sobre los programas de la Carrera de Medicina  y la relación de las cátedras y profesores que componían el  claustro de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana[2]. Todo esto en  las cambiantes circunstancias de los primeros años de la Revolución, teniendo en cuenta que la Universidad permaneció cerrada durante los años 1957 y 1958. Cuando se reiniciaron los cursos regulares, el claustro de profesores fue objeto de las prácticas infortunadas de los juicios públicos, las depuraciones, las separaciones definitivas, las jubilaciones forzadas y las renuncias. De todo esto quiero tratar en este artículo.

En un documentado libro sobre el sistema de salud en Cuba[3] , encuentro lo que es la opinión de uno de los más conspicuos paniaguados del régimen recién estrenado, tomando partido tan pronto como se produjo el  triunfo revolucionario, esto dice: “Este triunfo significo históricamente la terminación para siempre de cuatro siglos y medio de dominio colonial y neocolonial, de opresión de las masas trabajadoras……, La victoria revolucionaria altero en sus fundamentos la correlación entre las clases sociales del país”. Aquí viene lo mejor: “Al calor de la lucha de clases se produce un éxodo masivo de médicos estimulados por la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos. En los primeros años de la revolución abandonan el país cerca de 3 000 médicos. La Escuela de medicina quedaba con solo 13 profesores”[4]. De los argumentos sobre el éxodo médico, será tema de otro análisis. Lo que concierne a este artículo es definir las contradicciones que se produjeron en los primeros años de la revolución; cuando la dirección revolucionaria dio cuenta de tantos profesionales que participaban en la docencia y eran depurados, o eran funcionarios de las instituciones de salud del régimen anterior y habían sido cesanteados. Pero sobre todo muchos, viendo lo que se avecinaba, tomaron las de Villadiego.

Los  mismos razonamientos que emplean Arujo Bernal y Rodríguez Gavaldá para explicar el supuesto éxodo masivo de médicos al triunfo de la revolución, revelan las verdaderas opiniones que de los médicos cubanos se hacían los nuevos detentadores del poder en Cuba; que se hicieron de un gobierno y establecieron muy pronto una dictadura. Esto autores le dan la excelencia y credibilidad a una clasificación que someten y adecuan a lo que consideran subgrupos de profesionales médicos que emigraron o eran posibles emigrantes[5]. En realidad la clasificación  puede muy bien adecuarse a lo que los nuevos ideólogos pensaban de los médicos y como los veían como potenciales enemigos a combatir y dar cuenta de ellos; sujetos además a las depuraciones, jubilaciones forzadas y renuncias que se engendraron entre los profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana. Aquí la clasificación:

Grupo A: Médicos comprometidos en las actividades delictivas, políticas o no, de la dictadura de Batista.

Grupo B: Médicos que sea por el ejercicio profesional, herencia, matrimonios u otro factor, poseían un capital apreciable invertido en industrias, bienes raíces, a  quienes las leyes revolucionarias afectaron como inversionistas y propietarios.

Grupo C: Médicos que en el desarrollo profesional habían logrado un estatus por el que lograban grandes  ingresos anuales.

Grupo D: Médicos que por su especial y alta calificación o por la relativa escases de sus especialidades en Cuba, o por ocupar cargos de responsabilidad e importancia, fueron tentados y subyugados con el ofrecimiento de grandes ventajas de todo orden en caso de emigrar.

Grupo E: Entendemos que este grupo es el más numeroso y está constituido por médicos que, fijados por su formación, pertenecientes a la pequeña burguesía, sentían la revolución como algo amenazante para ellos y sus familiares. 

Siendo categorizados y clasificados, la revolución, que se afincaba en una ideológica comunista ya había establecido un derrotero que implicaba la sumisión a esta clase que formaba parte de la pequeña burguesía nacional; para la cual no había más alternativas que la de formar parte del proceso revolucionario  o emigrar. A todo esto se suma las falsedades en las acusaciones, la premura en aplicar una reforma universitaria que pusiera a la Universidad como institución, de rodillas ante el poder, y finalmente consolidar un régimen de tal suerte que aun esta inculcado en la sociedad y la conciencia nacional.

Profesor Dr. Ramón Grau San Martin y Profesor Dr. Manuel Costales Latatú,
 dos de los primeros 12 profesores depurados de la Escuela  de Medicina 1959 

Los profesores fueron víctimas de este ruin accionar que pretendía,- y así lo lograron-, consolidar un sistema de educación médica y de salud proclive a los intereses ideológicos del régimen, que traía las ideas del socialismo tropical que nos endilgaron. Esto les llevó poco tiempo.
La Universidad estuvo cerrada desde noviembre de 1956 hasta enero de 1959, por lo que en 1957 y 1958 no hubo graduaciones de médicos. Sí contamos con la relación de profesores que integraban el claustro en el año 1956, lo que sirve como referencia para poder comparar con el cambiante claustro de profesores que quedó de manera definitiva y al servicio de la revolución cuando se establece la Reforma Universitaria el 10 de enero de 1962. Pero veamos algunas particularidades de este variable proceso.

En el año 1956 la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana contaba  con un claustro de 161 profesores titulares, auxiliares y agregados. Cuando se reinician las actividades docenes 4 profesores habían fallecido por lo que el claustro era de 157 profesores distribuidos en las diferentes cátedras. Fue entonces, al comienzo del año 1959, que se procedió a las depuraciones, la primera. En esta se tomaron en cuenta la colaboración con la dictadura batistiana y la participación como candidatos en las elecciones generales de 1954 y 1958; fueron expulsados 12 profesores. Es decir que fueron depuestos por participar en elecciones generales, no sabemos si como candidatos. La libre decisión de participar en unos comicios fue causa suficiente para ser proscritos del claustro, no sin antes ser calificados de “batistianos”. Los primeros profesores depurados, 12 en total, fueron los doctores:  Ramón Grau San Martín, Manuel Costales Latatú, Hugo Hernández Blanco, Enrique Saladrigas Zayas, Alfredo Nogueiras Herrera, Manuel Ampudia González, Félix Hurtado Galtés, Luis Ortega Verdes, Juan J. Castillo Arango, José Iglesias de la Torre, Delio García Romeu y Octavio Iglesias Pérez.

A esto se sumó la reacción de un grupo destacado de profesores que, en desacuerdo con el giro que tomaban los acontecimientos en la Facultad de Medicina, el 2 de febrero de 1959 seis de ellos, considerados de gran prestigio científico y que no habían sido acusados, presentaron las renuncias irrevocables a sus cátedras. Este hecho se conoce como: "la renuncia de los puros”. Es decir que se les consideró  como “puros”en tanto se establecía  un neto distingo con los anteriores depurados que fueron supuestos “colaboracionistas”. Los profesores renunciantes-puros fueron los doctores: Ricardo Núñez Portuondo, Gustavo Cuervo Rubio, Pedro M. Castillo Martínez, José Bisbé Alberni, Vicente Pardo Castelló y Roberto Varela-Zequeira Rodríguez.

Un grupo numeroso de profesores, 44 en total,  se acogieron a la jubilación por la edad ante  el temor de lo que veían venir, un nuevo proceso de depuraciones; donde serían sometidos a juicios públicos y sujetos a contravenciones de incumplimientos e incapacidad que bien podían no ser ciertos. Algo así como..., “me voy antes que me depuren”. También una Ley del año 1960 (Ley No. 859), -que establecía la jubilación obligatoria-, le fue aplicada a 12 profesores de la Facultad de Medicina. Esto significa que, entre los depurados, jubilados y renunciantes; el claustro había perdido 74 profesores que representaban el 47% del claustro que había reiniciado sus labores en enero de 1959.

Profesor Dr. Ricardo Núñez Portuondo y Profesor Dr. Gustavo Cuervo Rubio,
 dos de los profesores “puros” que renunciaron en solidaridad con los depurados.

Entre el año 1959 y1960 con la intención de cubrir las plazas de estos profesores, fueron contratados 28 médicos que habían desempeñado o desempeñaban las plazas formadoras de la carrera docente: adscriptos, instructores y asociados. Solo que esto vino a complicarse, porque en una reunión del claustro de la Facultad de Medicina el 29 de julio de 1960 la mayoría de los profesores presentes, no aceptaron la nueva forma de cogobierno entre profesores y alumnos, ni la disolución del Consejo Universitario para ser sustituido por una Junta Superior de Gobierno, ni la sustitución de los Decanatos por Juntas de Gobierno en las Facultades. Entonces los nuevos mandamases  los declararon en “rebeldía contrarrevolucionaria” y fueron depurados 46 profesores. Un grupo de profesores que no habían estado presentes en la reunión mencionada, en solidaridad con los expulsados, renunciaron a sus cátedras; estos fueron 34 en total. Entre los depurados en esta segunda limpieza académica y los renunciantes, fueron 80 profesores que dejaron la Facultad de Medicina. Cuando se aplica la Reforma Universitaria en el año 1962 quedaban en la Facultad de Medicina, entre profesores antiguos y contratados, 23 profesores en las diferentes cátedras.
Resulta sorprendente que las autoridades revolucionarias que habían hecho suyas las proyecciones del programa del Moncada y que buscaban crear un sistema de salud que alcanzara a mucho después de un reordenamiento de las políticas de salud y de novedosos programas de educación médica; ahora se dedicaban a la lucha ideología. Estos  nuevos líderes y funcionarios de ocasión no  vacilaron en despreciar la justicia, cuestionaron la rectitud de muchos y dejaron a un lado la  honradez ciudadana. Se emplearan a fondo en controlar a la Universidad en tanto que institución y en esta la Escuela de Medicina. Fue así que arremetieron, inhabilitaron, mintieron y agraviaron el decoro de muchos, para expulsar a tantos profesores con una bien ganada reputación como médicos y educadores; lo que en realidad ponía en peligro sus propios planes dirigidos a los más desfavorecidos.

Pero estos nuevos autoritarios, ávidos de poder, le echaron mano a la represión y la exclusión social. Terminaron fusilando, llenando las cárceles de presos, promoviendo el éxodo y alimentando el odio entre los cubanos. Con lógica razón muchos se preguntaron: ¿cómo proscribir a tantos profesores que podían formar las nuevas generaciones de médicos que reclamaba la revolución para sus planes de salud? Años después de las depuraciones  y jubilaciones forzadas le  preguntaron al doctor Roberto Guerra Valdés, sobre la aplicación de estas jubilaciones obligatorias y contestó que “esos profesores constituían un obstáculo a la aplicación de la reforma” universitaria que se buscaba imponer. Es decir, eran los que no entraban ni iban a entrar por el aro ideológico, por lo tanto había que eliminarlos.

La Revolución había llegado; su ideología sin lugar a dudas de corte socialista pretendía, sin cortapisas, establecer una sociedad que trasformara la estructura económica y social del país. Que esta se adecuara a un programa impuesto, donde se instaurara la dictadura del proletariado, que era decir la dictadura Castro comunista. En poco tiempo se estableció y se apuntaló al punto de que lleva más de medio siglo de autoritarismo. Para lograr esto había que asaltar el poder, desmantelar lo que quedaba del estado de derecho y conculcar las libertades que recién se habían rescatado.

Por aquellos días en la Universidad de La Habana enterraron de manera simbólica un medio periodístico de la época. En son de fúnebre pachanga, señalaba un conocido  periodista[6]. Esto dijo en aquella ocasión el comunicador: Ustedes nos plantean la disyuntiva que hay que estar con o contra la Revolución. Pero habrá que preguntarles con cuál Revolución. Si con la Revolución Cubana que depuso a un tirano y planteó de inmediato la liquidación del peculado, la reparación de viejas injusticias y la afirmación de nuestras esencias patrias, o la Revolución de los excesos, de las mentiras, del odio, de los asaltos……”, y sí, se produjo un asalto; la nación toda fue ocupada y las conciencia colectiva  adormecida; la sinceridad tropezó en la plaza pública  y la honradez  nunca más pudo presentarse.

6.9.2017©

*Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. E mail:cubanmedicine@yahoo.com

  



[1] González, E. A. (2007, April 18). Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación. Retrieved April 30, 2017, from http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/las-depuraciones-de-profesores-de-la-escuela-de-medicina-329146

[2] Planes de estudios de la carrera de medicina de 1959 a 1966 y cambios en el profesorado. (n.d.). Retrieved May 18, 2017, from http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_107/his06107.htm . No aparece el nombre del autor, tampoco la fecha de publicación; se trata de Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 107

[3] Llorens, J. (1985). La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed.) (L. Araujo, Ed.). México: Siglo XXI editores. Los editores aparecen como coordinadores.

[4] Araujo L, Llorens J., Óp. Cit., p. 20

[5] Araujo, L., & Rodríguez, R. (1985). Emigración Médica. En La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed., pp. 232-257). Mexico: Siglo XXI Editores. Pag. 246-247

[6] Medrano, E. (1960, May 14). Los Enterradores. Prensa Libre. El 16 de mayo de 1960, Prensa Libre fue invadido y confiscado.

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Redición del libro, “La Habana bien vale unos Títulos”. Una selección de artículos sobre Salud, Medicina y Educación Médica en Cuba.

                                            

“La Habana bien vale unos Títulos”. Una selección de artículos sobre Salud, Medicina y Educación Médica en Cuba.  Por: Dr. Eloy A González.   
                 
 Se trata de una selección de artículos que iniciaron la publicación  sobre temas de Salud, Medicina y Educación Médica en Cuba en el sitio Web: Diario NotiCubainternacional. Los artículos fueron apareciendo más tarde en otros sitios de temas cubanos  y en la página de opinión del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Fueron también parte de los principales artículos  que conformaron el Blog de Medicina Cubana, actualmente en la Red. El libro fue publicado en su primera edición por Bubok Publishing S.L. Ahora es presentada en una reedición por Alexandria Library Publishing House. 
1.      Cuba-Salud. 2. Cuba-Medicina. 3. Cuba-Educación Médica. No ficción. I. Title.

Palabras claves: Cuba, Salud, Medicina, Educación Médica, Sociedad, Derechos Humanos, Historia, Misiones médicas cubanas, políticas de salud.

Selección de artículos sobre Salud, Medicina y Educación Médica en Cuba. 
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