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Fidel Castro

El médico personal de los dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez, ambos fallecidos, da una entrevista muy reveladora.


Esta entrevista al doctor Roberto Castellanos Gutiérrez aparece publicada en un sitio web de temas cubanos. En efecto en ella se asegura que este médico tuvo a su cuidado a los dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez. Recuerdo que en ocasión de la enfermedad del dictador cubano, escribí un artículo titulado: ¿Qué tiene Fidel? Una opinión sobre la situación actual de salud del dictador cubano; que por cierto no me equivoqué. Días después, un periodista argentino  se comunicó conmigo para preguntarme, quien era el médico personal de Fidel, el  doctor Eugenio Selman-Housein, le contesté. Cuando enfermó Hugo Chávez y ocurrir su muerte indagué sobre el equipo médico que le atendió y fue entonces que apareció el nombre del doctor Castellanos Gutiérrez. Un artículo sobre el equipo de atención del dictador venezolano apareció en la red con el título: Todos los médicos del Presidente, en el, además de analizar el equipo médico, me aventuro en otros datos sobre la enfermedad del dictador. Este artículo que incluyo a continuación aporta muchos datos.

El doctor Roberto Castellanos Gutiérrez, quien fue médico personal de Fidel Castro y Hugo Chávez, reveló que el dictador cubano ponía a prueba todos los días, "una o varias veces" al equipo que lo atendía, y era mejor mostrarle inseguridad sobre algún conocimiento que "tratar de pasarle gato por liebre".

“Aprendí mucho, porque con el Jefe se aprendía, se aprende, de todo. Todo lo preguntaba", dijo Castellanos en una larga entrevista con el periódico oficialista Trabajadores. "Todos los días nos ponía a prueba, una o varias veces. Era mejor decirle que uno no estaba seguro de algo y que debía revisar, que tratar de pasarle gato por liebre".

Dr. Roberto Castellanos Gutiérrez.Condecorado por el dictador sustituto

"A ese grupo médico lo distinguió la fidelidad, la entrega; fueron momentos muy difíciles, mucho más porque coincidieron las enfermedades de ambos [Fidel y Chávez] y teníamos que interactuar y atender a los mayores líderes mundiales de las últimas décadas. Fueron muchas cosas juntas, cosas que no se enseñan en la carrera",
relató Castellanos, condecorado con el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba en 2017.Castellanos, de 51 años, es actualmente director general del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ), institución dedicada a la atención de altos dirigentes y figuras de la élite gubernamental cubana. Asumió esa responsabilidad tras tener a su cargo la atención médica del presidente venezolano Hugo Chávez, fallecido en 2013.
Con 36 años, Castellanos pasó a formar parte del equipo médico que de manera directa atendía a Fidel Castro y asumió la jefatura del grupo luego que su director, el doctor Eugenio Selman-Housein fuera sustituido por supuestamente errar en el diagnóstico de la enfermedad de su ilustre paciente en 2006.

También a partir de 2011 dirigió el grupo médico que atendió a Chávez tras ser diagnosticado de cáncer en el CIMEQ. A la muerte del gobernante venezolano, Nicolás Maduro condecoró con la Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela a Castellanos junto a un grupo de siete médicos por su labor en la Unidad Médica Presidencial.

Es la primera entrevista personal a Castellanos en la prensa oficial cubana en relación con sus responsabilidades de atención a Castro y Chávez, y como director del CIMEQ.

"En ese trabajo tiene que predominar la profesionalidad; tienes que ser capaz de contener los afectos, abstraerte y cumplir con tu función profesional. Pero somos humanos y no pocas veces las lágrimas te inundan, entonces tienes que dejar el llanto y ser un profesional. Para eso estás ahí", sostuvo Castellanos.

Respecto a Fidel Castro, el médico dice que nadie estaba preparado para el deterioro físico y los quebrantos de salud del dictador.

Te puedo asegurar que ningún revolucionario estaba preparado para asistir a la involución biológica, a las complicaciones o limitaciones físicas de Fidel, aunque felizmente mantuvo en todo momento su capacidad mental, tanto que él mismo fue preparando al pueblo e informó a todos de su enfermedad”, confesó el médico militar.

Él mismo no puede sustraerse de la nostalgia castrista: "El que no esté el Jefe es muy duro, durísimo, pero extraño aquel trabajo de médico personal, de asistencia".

Según él, Castro era "muy exigente, con los demás y con él mismo".

"Exigía el dominio de las cosas. Estando enfermo trabajaba mucho, un montón de horas cada día. Estuvimos muchos años juntos; y le aseguro que llegamos a tener una gran comunicación”, agregó.

En su afán de control, Fidel Castro no solo quería conocer sobre las decisiones de su salud, sino que se inmiscuyó en el tratamiento médico de Chávez en Cuba. El propio mandatario venezolano lo comentó en una de sus intervenciones públicas: "Fidel tomó el mando".

En realidad, desde mayo del 2003, la salud de Chávez estuvo en manos de la llamada Misión Martí, una unidad especial de médicos militares cubanos que fueron enviados directamente por Fidel Castro con la tarea suprema de cuidar al presidente venezolano.

Como "médico superior"-según lo definió entonces Chávez-, Castro estuvo a cargo de la supervisión del tratamiento médico y los cuidados ofrecidos a Chávez en Cuba, y se involucró en los pormenores de la intervención quirúrgica como si fuera una tarea de Estado.

Castellanos es especialista en segundo grado en Medicina Intensiva. Antes de graduarse como médico pasó a las filas de las Fuerzas Armadas y desde 1992 pertenece al Ministerio del Interior (MININT). Ostenta grado militar de Teniente Coronel.

Su dedicación al CIMEQ parece ser total, a juzgar por sus confesiones: “A veces duermo aquí. De hecho, cuando me voy a la casa monto allá el Puesto de Mando. Es que son muchas cosas, muchos criterios y decisiones. Pero no es ningún mérito; es mi obligación".


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La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad.

En la búsqueda de información para una serie de artículos sobre las depuraciones en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, la expulsión de médicos del Ministerio de Salubridad (1959) y el control  y desmontaje del Colegio Medico Nacional de Cuba, encontramos este post en el Blog Regresión Cubana que incluimos aquí con las debidas citas. En esta nota aparecen dos “leyes” promulgadas en el año 1959 al respecto. Como esto amplia la búsqueda, publicamos esta nota con el ánimo de encontrar estos textos y permitir un mejor acercamiento a los temas que nos interesa. Si algún lector tiene información adicional puede hacerla llegar a nuestro correo electrónico(El Editor del Blog )

Por: Manuel C. Sierra.*

1 marzo del 2016

A partir de entonces se cambian las aulas por el campo de batalla, miles de estudiantes utilizan su capacidad intelectual en la lucha y se incorporan al clandestinaje o a la guerrilla de las montañas; la cumbre de las acciones fue el intento de ajusticiamiento del autoproclamado presidente Fulgencio Batista en el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. Las actividades universitarias solo pudieron ser reanudadas una vez hubo huido el dictador el 1 de enero de 1959.

Con el nuevo caudillo, Fidel, en el poder, y siendo éste conocedor de los antecedentes y de la potencialidad opositora del estudiantado en cuyas filas participara en sus años universitarios en revueltas de los campus a modo de campo de  batalla,  decide  dedicarle  una  atención  especial  al sector. Promulga la  “Ley Nº 11 del 11 de enero de 1959”  sobre  enseñanza  universitaria  donde  se  derogaba  las  anteriores;  de esta manera solo  reconocía oficialmente a las Universidades de La Habana, de Las Villas y de Oriente como las únicas del país, y se abolían las de Pinar del Río, de Camagüey, la del Norte de Oriente, así como la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva y la Universidad masónica José Martí; también quedaban anulados los títulos académicos obtenidos y convalidados por tribunales del Estado después del 30 de noviembre de 1956 -como si sus titulares hubieran cometido el delito de estudiar en lugar de luchar contra el dictador Batista.
El 23 de abril de 1959 dictan la “Ley Nº 277”para la depuración de profesores, estudiantes y trabajadores universitarios”, así, a la vez que se eliminaba el aspecto fundamental de la excelencia y la libertad de cátedra, se facilitaba la infiltración exclusiva de regresionistasmediocres en las universidades. El 18 de octubre de 1959 el caudillo manipula las elecciones universitarias en detrimento del líder estudiantil Pedro Luis Boitel (condenado y muerto en prisión política en 1972) y en favor del Comandante de la Regresión Rolando Cubelas (más tarde, en 1967, condenado a 20 años de prisión). Ante la mordaza, el estudiantado crea el Directorio Estudiantil en Agosto de 1960 con la consigna de las ideas de José Antonio Echeverría pero lamentablemente sin posibilidades fácticas.

El control regresionista sobre cada paso universitario ha tenido una repercusión social total hasta nuestros días pues eliminó una de las peores amenazas, la inesperada, la surgida de las nuevas ideas, de los nuevos ingredientes que se auto adicionan de forma espontánea al aderezo político, la amenaza que no se conoce pues está formada por gente que surge con nuevas proposiciones ideológicas, pero a la vez neutralizaba la arraigada y potencial escalada política de los posibles líderes estudiantiles, garantizando estanqueidad en la cúpula.

* El objetivo es dar a conocer un punto de vista personal, independiente, lo más honesto posible instando de esta forma a que los demás lo hagan. http://regresioncubana.blogspot.com.es/, https://www.facebook.com/manuelcsierra, https://twitter.com/ManuelCSierra


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Estrenándome como Médico en el Central Oriente.

Había pasado el primer día de aquella jornada de la Zafra de los Diez Millones en el Central Dos Ríos próximo a Palma Soriano; muy en la mañana el administrador del policlínico me llevó por aquel terraplén a lo que sería mi lugar de trabajo en el Central Oriente, un central o ingenio azucarero que no era central.

En efecto el Central Oriente es, y sigue siendo, un batey donde había funcionado un central con ese nombre, allí solo quedaban las ruinas. Localizado a noroeste de la ciudad de Palma Soriano en ese tiempo era un poblado de escasas viviendas.

El administrador condujo hasta las ruinas del central donde una pequeña casa de madera con techo de zinc destacaba sobre las bases de lo que fue el ingenio azucarero; era la Posta Médica. Mientras accedíamos al local me dijo que ese sería el lugar donde viviría porque mi trabajo no era el atender enfermos, sino controlar los aspectos de higiene del Centro de Elaboración (elaboración de alimentos) que me había mostrado a la entrada del poblado. La posta médica era una habitación que servía de consultorio, otra de dormitorio y un pequeño baño sin ducha con una toma de agua y un lavamanos, todo muy sucio. En un estante había un bien surtido de medicamentos. Estas en un lugar histórico, - me dijo- aquí fue donde Fidel se reunió con el jefe de los casquitos[i]. Se dio media vuelta y se fue.

Fidel Castro y en Gral. Eulogio Cantillo

en su encuentro en el Central Oriente
 en diciembre 1958
Aquel lugar sí que era un lugar de interés histórico. Hay una referencia que  da cuenta sobre el encuentro a finales del año 1958 de Fidel Castro con el General del Ejército Constitucional de Cuba, Eulogio Cantillo Porras, quien fuera el Jefe de Operaciones del Ejército, esto dice la información:
El Jefe de Operaciones del Ejército, General Eulogio Cantillo, buscando una salida a la grave crisis que se había generado en Cuba al no aceptar las guerrillas el resultado de las elecciones generales…..; se entrevista con Fidel Castro el 28 de diciembre en el viejo central azucarero cerca de Palma Soriano.[1]

Todo indica que después del encuentro con Cantillo Porras, el futuro dictador estuvo en ese lugar hasta el 1° de enero del 1959, cuando se enteró de que ya Batista había abandonado el país, esto según esta fuente:

El domingo 28 Castro se encontró con el general Eulogio Cantillo, en las cercanías de Palma Soriano. El comandante paso la noche del 31 de diciembre en un ingenio azucarero cercano a Palma Soriano, acompañado de Celia Sánchez (a) “ Norma” y algunos de sus comandantes …., a pocas cuadras del comando , se encontraba Errol Flynn rodando una película”.[2]

Siendo así, me encontraba estrenándome como médico en un lugar histórico pero del cual no se habla mucho, como no se habla de las implicaciones que tuvo aquel encuentro para el fin de las hostilidades. Como sea me acomode en aquel lugar como pude y dos horas después llegó un trabajador sanitario con el que fui al Centro de Elaboración para ser presentado.

Esta era una facilidad para la preparación de cientos y en ocasiones miles de raciones de alimentos para los macheteros y otros trabajadores de la Zafra; aun cuando por aquella zona ya había terminado los cortes, este centro continuaba elaborando raciones y era allí donde debía de cumplir mi trabajo como una especie de inspector sanitario; para mí que ya me veía dando consultas médicas aquello no me gustó mucho..., pero bueno.

Fui presentado en el centro al administrador principal y pronto me di cuenta de que era el lugar más importante del poblado con unos 30 empleados la mayoría mujeres; disponía de recursos para preparar cientos de comidas que eran enviadas a distintos puntos. Había un pequeño comedor para los empleados y algunos  visitantes asiduos y especiales que por allí pasaban; pronto nos sirvieron un almuerzo que era una delicia pero la sorpresa fue cuando el administrador se acercó para preguntarnos si tomarías malta o cerveza, (¡!) malta le dije…, me trajo dos.

Entonces pasaron unos días, cuando iba al comedor aprovechaba para inspeccionar el centro de elaboración y regresar a la posta donde pasaba el día leyendo a la luz de la única bombilla que había. Eran días grises, lluviosos y contrariados. Unos tres pacientes me visitaron solo buscando alguna medicina; una anciana jamaicana vino muy solicita a brindarse para lavar la ropa, al día siguiente estaba lista, no quiso cobrarme pero si aceptó algunas medicinas que le di. También vino una mujer de inusual apariencia para presentarse y decirme que era la esposa del secretario del partido en el poblado y que podía ir a su casa en las tarde a ver la televisión (uno de los dos televisores que habían en el batey). Esa misma tarde fui a ver el noticiario.

Al cuarto día vino el trabajador sanitario con la orientación de que debía de hacerle estudios bacteriológicos: exudado nasofaríngeos y coprocultivos, a todos los trabajadores del Centro de Elaboración; me dejo todo el material y me dijo que lo guardara cuando tomara las muestras en un lugar frio hasta que el regresara.[3]

Fui de inmediato al centro de elaboración y hablé con el administrador que se mostró preocupado, le dije que estuviera tranquilo en un gesto de colaboración que me convenía. Para hacer los exudados fue fácil, como eran dos turnos puse a todos los trabajadores en fila y use el hisopo en cado uno de ellos frotando en la parte posterior de la garganta y ponía el hisopo en un tubo que quedaba bien cerrado, no podía hacer más; el problema era el coprocultivo.

Realizar un coprocultivo requiere de un procedimiento más complejo pero en realidad se trata de tomar una muestra de heces fecales para determinar si hay gérmenes que producen alguna enfermedad gastrointestinal. Es útil en lugares donde se manipulan o procesan alimentos. Siendo más complicado, el procedimiento el trabajador sanitario me dejo los mismos hisopos y tubos para esto, por lo que le di a cada trabajadora un hisopo y un tubo y las mande para el escusado que había en el patio no sin antes explicarle lo que debía hacer. Todas regresaron con la muestra, no sé de donde la tomaron, pero las puse en el saco de plástico que me dejaron. Después el problema fue con el administrador cuando todo aquello lo deje muy bien empaquetado en uno de los refrigeradores; al día siguiente el trabajador sanitario vino a recogerlo. Estaba muy contento con mi trabajo.

Para las tomas de ambas muestras, pero sobre todo para las muestras de coprocultivo, no se siguieron las más elementales normas, pero era así como se hacían las cosas por aquellos tiempos; mejor ni discutir sobre todo si usted es un estudiante de medicina devenido en médico.

En ocasione atendí algunos pacientes que iban llegando y mostré mi mejor hacer en la atención y cuidado de ellos, entonces aprendí que lo más importante es escuchar, sobre todo si usted tiene todo el tiempo disponible.

Los días sucedían sin novedades, leía hasta el cansancio y solo me detenía para ir a desayunar, almorzar y comer al centro de elaboración donde aprovechaba para  conversar con los empleados(as); en ocasiones le echaba mano a algún somnífero del estante para poder conciliar el sueño. No había preocupación en la administración del centro de elaboración, todo estaba bien.
A las dos semanas de estar en aquel lugar, una tarde decidí ir a ver la  televisión; entonces fue que me encontré al comandante en Jefe dando un discurso que me sorprendió, tanto a mi como al primer secretario del partido y su esposa. Era el 19 de julio de 1970 y el dictador anunciaba que no se llegaría a la meta de los 10 millones de toneladas de azúcar en aquella Zafra que comprometió a todo el país. Visto en el tiempo el discurso no merece ni leerse, pero las palabras fueron simples: ”..., pero si ustedes quieren que les diga con toda claridad la situación, es sencillamente que no haremos los 10 millones.  Sencillamente”. 

Con esta sencillez se comprometió todos los recursos de una nación en una meta inalcanzable, consecuencia de una decisión errónea tomada por una personalidad desquiciada y obcecada. Conocí de personas que se alegraron y aun se alegran de aquella ruina colectiva, como conocí de cortadores de caña, que sabiendo la noticia, tomaron la mocha y en las noches se fueron a los cañaverales a trabajar, aun sabiendo que no llegarían a la meta.

Había desconcierto y disgusto en aquella casa, la del primer secretario del partido comunista en aquel poblado; mejor me retiraba a mi posta médica, ya los días traerían otros afanes como así fue.

Dos días después de aquella noticia vinieron  en un jeep a buscarme. El camino fue largo por toda la carretera central hasta llegar a un punto cerca de Yaguabo entre Cauto Cristo y Cacocún, esto en la provincia de Holguín; allí estaba el campamento principal del Contingente Lenin, una fuerza de cientos de macheteros que aún continuaban en los cortes de caña en una zafra que había fracasado.

Me faltaba la experiencia del campamento Las 44; hasta aquí como médico poco había hecho.




[1] Prieto Blanco, A. (n.d.).Fidel Castro. Escupiré sobre tu tumba [Spanish Edition. Kindle Edición]. Retrieved January 9, 2017, from https://books.google.com/books. Page 436

[2] Varios. (n.d.). Me gusta leer al sol  [Versión Español - Kindle Edición (e-sampler gratuito)]. Retrieved January 9, 2017, from https://books.google.com/books

Penguin Random House Grupo Editorial Argentina, 2013 ISBN 9872931011, 9789872931018

[3] Un cultivo de exudado naso faríngeo, o prueba estreptocócica, se hace frotando la garganta con un hisopo para detectar la presencia de bacterias de Streptococcus del grupo A u otros gérmenes.

El coprocultivo es un examen de laboratorio para encontrar organismos en las heces (materia fecal) que puedan causar enfermedad y síntomas gastrointestinales.





[i] Casquitos es una denominación peyorativa para referirse a los soldados del ejército constitucional en Cuba esto en los años 50’s

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Castro’s legacy: Cuban doctors still go abroad, but it’s no longer driven by international solidarity

It used to be one of Fidel Castro’s flagship methods of spreading international communist solidarity to the rest of the world: sending doctors abroad. But in recent years, it also became a way for the US to tempt doctors to defect.
In early 2016, the Obama administration indicated it might put an end to a programme that offers Cuban doctors on international missions an American visa if they want to defect. Since it was set up by the Bush administration in 2006, 7,117 visa applications have been approved by the US Cuban Medical Parole Programme.
For some Cuban doctors I have spoken to as part of my ongoing research, the possibility of a US visa was the sole incentive for them to apply for a mission abroad. As one doctor I interviewed in Miami said to me, the only reason she solicited a mission in Eritrea was because it offered her an opportunity to escape from Cuba and start a new life in the US.
While the indications that this programme could stop came as part of the rapprochement between Cuba and the US, there is renewed uncertainty about the future of Cuba-US relations with the election of Donald Trump.

Soft medical power

But the history of Cuban doctors spending time on a mission abroad goes back much longer – and did not start with the goal of a new life in America.
The programme started shortly after the US embargo was implemented and Cuba was expelled from the Organisation of American States in 1962. Sending international missions abroad was a way of establishing new international relations, helping Cuba out of this forced isolation. In 1963, the Caribbean island initiated its first long-term international solidarity programme by sending a group of doctors to Algeria for 14 months.
Since then, Cuban health care professionals have offered their services all over the world – from Africa and South America to Portugal. Official numbers published by the Cuban newspaper Granma in 2014 reported that 131,933 Cuban doctors have participated since the early years of the revolution in missions to more than 107 countries. These international solidarity missions offer disaster relief, help when epidemics, such as the ebola outbreak in West Africa, arise, and provide health care provision in remote areas where patients have never had access to a doctor.

Motivations have changed

Through my ongoing oral history research, interviewing Cuban health care professionals both living in Cuba and abroad, I have seen a clear shift in the motivations for why people take part in missions overseas. While 50 years ago they were motivated by humanitarian passion and revolutionary conviction, economic interests and a chance to escape Cuba now drive their desire to work abroad.
Sergio (not his real name), is a retired doctor I interviewed in Cuba in July 2016. He first went on a mission in 1974 to Equatorial Guinea, then again to Haiti in 2002 and to Botswana in 2014. In the 1970s, participating in a mission was an honour as it was a way to help other countries in need, as well as to support the Cuban Revolution. As Sergio explained:
I saw many needs. I identified a lot with the programme of the revolution. Why was the Cuban internationalism necessary? Everything we did, we did it with love, with affection. The little we had, we gave it.
Although there were some economic incentives, such as the opportunity to buy a car, the main reason they took part at that time was a revolutionary passion, a humanitarian conviction, and possible career development upon their return. It wasn’t easy – and participation often meant 11 months away from their families with limited contact possibilities. Yet they were proud to provide support to the revolutionary process and health care to those in need. As Sergio said of his first mission:
From a personal point of view, it was very unpleasant, but I came back very happy, with my internationalist card of the mission accomplished.
Although the 1980s were a good economic period for Cuba, the fall of the Soviet Union changed everything. Two of the doctors I interviewed who were on a mission in Africa between 1989 and 1991 said that when they returned to Cuba, they were confronted with a country that wasn’t the one they had left two years earlier.
The economic consequences for Cuba were devastating. During what has been called the “special period in time of peace”, food became scarce, apagones (power cuts) were common, and Cuban people had to come up with ways to survive. This readjustment to the new economic circumstances, known as la lucha (the struggle), changed Cubans’ mindsets.
Many health care professionals opted to apply for missions at that time out of financial necessity. Sergio explained to me that he decided to go to Haiti “because I needed to eat. My salary here wasn’t enough”. Although not high, the salary paid to the internationalists is still much better than the one they receive in Cuba.

Cuban doctors gather in Havana. Alejander Ernesto/EPA

The 21st century has been marked by mass missions in South America. Thousands of Cuban health care professionals were working in Venezuela under the government of Hugo Chavez, and many of them are still sent there on a regular basis to work with the Mais Medicos programme in Brazil.
There is no doubt that participating in these missions has improved the financial situation of those who have taken part and their families. Some have saved to renovate their houses, others to purchase goods they would never have been able to afford in other circumstances. But this money never lasts very long because, as Sergio explains, everything is very expensive in Cuba, despite the country’s economic situation.

Impact on Cuban society

One of the common criticisms of sending Cuban doctors abroad is that it is a form of “selective humanitarianism” that diminishes the number of doctors in Cuba. Many of the people I talked to in Cuba during my research said they had to go to another health clinic, known as a consultorio, because their doctor was working on a mission abroad.
Cuban families have also suffered due to the prolonged separations linked to the missions. There are no official numbers about divorces linked to the international solidarity programme, but many of the participants involved explained to me that many couples separated – some of whom had defected to the US.
Being part of the international solidarity programme has been a very enriching and eye opening experience for many health care professionals, both from a professional and a personal perspective. But it has a complicated legacy and may not have always resulted in the best for the Cubans left behind.
The Conversation
Stéphanie Panichelli-Batalla, Lecturer in Spanish and Latin American Studies, Aston University
This article was originally published on The Conversation. Read the original article.
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La extracción de sangre a condenados a muerte en Cuba, una práctica aterradora.

Hace algún tiempo escribí una breve nota donde me hacia la pregunta sobre la posibilidad de que esta práctica se aplicara a los presos, sobre todo políticos, en la Cuba de los años 60’s. Me referiré de nuevo a esto, no sin antes señalar cual ha sido el principal motivo de regresar a este tema que conlleva una fuerte denuncia y una búsqueda de información tal vez muy a destiempo.

En el mes en curso se publicaba en la red  un artículo con el título de: Tráfico de Estado: el negocio de exportación de sangre, de la directora ejecutiva del proyecto Archivo Cuba, María Werlau; este fue ampliamente compartido en muchos sitios web de temas cubanos. Aun cuando el artículo analiza el tema de las exportaciones de sangre y hemoderivados, aparece  de nuevo una referencia a la extracción de sangre a los condenados a muerte en Cuba; dice el párrafo en cuestión:

Las campañas masivas para pedir donaciones de sangre voluntarias y altruistas comenzaron poco después de la llegada al poder de Fidel Castro, en enero de 1959. Pero pronto se implantó una estrategia mucho más siniestra. En la década del 60 se extraía la sangre a los presos políticos que iban a ser fusilados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció esta práctica en un cáustico informe, publicado en abril de 1967. Archivo Cuba ha documentado por lo menos 11 casos y ha obtenido numerosos relatos procedentes de toda la Isla sobre esta práctica, que estuvo en vigor durante varios años.[1]

Una dedicación tan cruel e inhumana merece consideración y estudio, independiente del tiempo trascurrido. Sin embargo unas declaraciones atribuidas al sátrapa, Fidel Castro, tan temprano como en el año del 1961 daban cuenta de que esta dedicación tan horrenda fue política del naciente estado totalitario. En un discurso atribuido al entonces dictador en ciernes, este declara lo siguiente:

“No crean los contrarrevolucionarios que por el hecho de morir infamemente frente al paredón, no serán útiles a la Revolución cubana. La sangre de estos traidores se está extrayendo antes de la ejecución para salvar las vidas de muchos milicianos dispuestos a morir por la Patria". (Discurso de Fidel Castro el 6 de febrero del 1961)

Esta declaración aparece en un texto escrito por un conocido articulista que señala, entre otras cosas, que en realidad hay indicios de un delito, un crimen de lesa humanidad confesado públicamente por el jefe de Estado y gobierno de facto.[2]

Declaraciones tan comprometedoras dichas en un discurso merecen ser consideradas; ¿fue cierto que el dictador se expresó así? En la relación oficial del régimen de los discursos del dictador en jefe, no aparece señalado discurso en esta fecha. Consultado el sitio LANIC, con su base de datos de los discursos de Fidel Castro, tampoco aparece algún discurso en esa fecha. No dudo de la autenticidad de la cita, solo que el discurso como tal no aparece.

En una nota que publicamos sobre el tema [3] se hace referencia a un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la labor desarrollada durante el decimosexto periodo de sesiones 4 de abril al 3 de mayo de 1967. En el mismo se hace mención, en el tema cubano, a las denuncias sobre maltratos y vejaciones a los presos políticos; el informe señala:
Con posterioridad a la publicación de esos informes, continuaron recibiéndose numerosas comunicaciones en las que se denunciaban, en forma extensa y pormenorizada, fusilamientos, maltratos y torturas a las presos políticos y condenas a los mismos a penas graves luego de juicios sin garantías procesales, extracción de sangre a condenados a muerte y otras violaciones de los derechos humanos fundamentales, alegadamente cometidas por las autoridades del Gobierno de Cuba.[4]

En un artículo publicado en WSJ, se hace referencia al informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, señalando lo siguiente:

27 de mayo, [1966], 166 cubanos--civiles y militares - fueron ejecutados y sometidos a procedimientos médicos de extracción de sangre de un promedio de siete pintas por persona. Esta sangre se vende a Vietnam comunista a una tasa de $50 por pinta  con el doble propósito de obtención de divisas y contribuir a la agresión comunista del Vietcong. Una pinta de sangre equivale a medio litro. Extraer esta cantidad de sangre de una persona condenada a muerte produce anemia cerebral y un estado de parálisis y pérdida del conocimiento. Una vez extraída la sangre, la persona es tomada por dos milicianos en una camilla hasta el lugar donde realiza la ejecución. —Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 07 de abril de 1967 [5]

En el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, si bien hace mención a ésta condenable violación, no aporta información adicional sobre el origen y autoría de la denuncia en la fecha en que la Comisión analizó éste hecho y no hay otras referencias al origen de la información que atribuye la obtención de sangre a detenidos en Cuba, próximos a ser ejecutados. Tal vez una exhaustiva investigación de la Base de Datos Interamericana de Derechos Humanospermita obtener más datos sobre estos deplorables métodos que se emplearon contra los presos y condenados a muerte en Cuba en los años 60’s.

Lo cierto es que aunque falta información, porque los represores y asesinos bien esconden sus tropelías y la historia testimonial en Cuba está marcada por la desidia y el miedo; el paciente trabajo de Archivo Cuba ha documentado 11 casos de presos que se les extrajo la sangre antes de ser ejecutados [6] . Los nombres de estas víctimas, como honra, merecen ser mencionados aquí:

Howard Anderson, Antonio Covela, Raúl Díaz Naranjo, Robert Fuller, Pedro Gutiérrez Campos, Oscar Hernández, Juan Pérez Cabrera, Florencio Recino, José Rodríguez Ocampo, Ángel Ruíz Ramos y  Elizardo Santana Bonilla.

Esta práctica cruel y deleznable tuvo en su momento no pocos partícipes y cómplices. Tal dedicación implica a médicos y técnicos de bancos de sangre que no solo hacían las extracciones sino  que manipulaban, conservaban y trasportaban la sangre extraída. Pero sí de violaciones al derecho y dedicación a la tortura se trata; no hay  en Cuba, ni habrá, una historia oral que ponga al descubierto a los culpables.

Sin embargo hay una sola referencia a esto último, si de buscar responsables directos se trata.

Algunas notas o comentarios a un artículo que aparece en un Blog de temas cubanos, se cita al Dr. González Reyes (AKAel Chino” González Reyes) médico con residencia en la calle Máximo Gómez esto en la ciudad  Pinar del Rio, Cuba; quien en los años de las década del 60 “era el encargado de sacarle la sangre a los presos políticos condenados a muerte”. Se decía que era el  que firmaba los certificados de defunción de los fusilados; algunas personas comentaban que en esos años  él iba a las celdas y se burlaba de los detenidos”. Por estos servicios se le otorgó una residencia y una finca en la provincia de Pinar del Rio. Uno de sus alumnos , porque el verdugo fue profesor de Cirugía, dice: “fue mi profesor de Cirugía y de quien escuche en primera persona algunas de las más crueles y sanguinarias historias contra nuestros patriotas, tenía una megalomanía sin igual y una capacidad para mentir que rayo siempre en el ridículo, sus mentiras pasaban de boca en boca de sus alumnos como las más absurdas historias; tengo entendido murió en la Republica Dominicana de la misma manera en que vivió.....feliz y sin pagar el precio de sus crímenes” . Padre de dos hijas estas emigraron a Argentina. Murió a finales de los 80’s o principio de los 90’s. [7]

Los presos que en los años de la década del 60 en Cuba fueron víctimas de extracciones de sangre en contra de su voluntad, camino al paredón de fusilamiento, pueden ser considerados como prisioneros políticos o de conciencia: muchos sino todos, prisioneros de guerra que participaban en la luchas iniciales que se desarrollaban en una guerra irregular contra la dictadura que se iba entronizando. La mal llamada Revolución cubana se establecía, muy temprano, pisoteando el derecho y haciendo caso omiso de  la justicia…, sobre un montón de cadáveres.

En la dedicación por establecer una dictadura totalitaria el régimen de La Habana desde muy temprano ha violado y aun viola los derechos  fundamentales de la persona humana, tales como el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de las personas, así como el derecho de igualdad ante la ley, el derecho de protección contra la detención arbitraria, el derecho a proceso regular y el derecho de justicia.
A los presos políticos condenados a muerte en Cuba y que supone fueron al paredón de fusilamiento exangües después de extraérsele cantidades considerables de su sangre; se les violó el derecho a la vida aplicándoles, sentencias judiciales en las cuales se les condenaba a  la pena capital por fusilamiento; luego de juicios  celebrados sin garantías procesales ni medios eficaces para la defensa de los acusados. Ya condenados, los presos políticos eran  sometidos a tratamientos crueles, infamantes e inusitados; como fue la extracción de la  sangre a numerosos presos políticos condenados a muerte, sin contar con la autorización de estos.

No tiene sentido asumir que la práctica de la justicia puede hacerse presente en este u otros casos de crímenes de lesa humanidad. Se trata de una acción criminal de aberrante naturaleza que aun considerando el tiempo que ha trascurrido nos ofende  y agravia. Cuando de buscar responsables se trata…, aceptemos; que el Comandante en Jefe, Fidel Castro, aprobaba esta  injuriosa consagración en sus propias palabras cuando se condenaba a los “contrarrevolucionarios’ que iban a morir de manera infame fusilados, pero eso sí, serian útiles a la Revolución porque siendo traidoressu sangre serviría para los milicianos, que si apoyan y combaten al lado de la Revolución cuando estos últimos fueran heridos. Semejante canallada no merece ni mencionarse en el contexto del derecho penal.

Olvidémonos de la Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, esto no es aplicable en Cuba. Nunca los prisioneros en Cuba, sobre todo los presos políticos y menos aún aquellos que en los años 60’s eran detenidos y condenamos; les asistía los derechos y normas que se señalan… a saber:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Los derechos humanos derivan de la dignidad inherente a la persona humana. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. No hay excepciones.

Se entenderá por tortura todo acto por el cual se inflige intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales…., se definirán como malos tratos otros actos que constituyan tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes y que no lleguen a ser tortura.

Ninguna persona detenida o presa será sometida, ni siquiera con su consentimiento, a experimentos médicos o científicos que puedan ser perjudiciales para su salud. [8]

Ha pasado mucho tiempo cuando estos jóvenes y tal vez otros muchos prisioneros políticos cubanos fueron objetos de vilezas tan aberrantes, cuando a la espera de ser fusilados después de juicios amañados eran desangrados como última crueldad.

¿Derechos, justicia?, no importunen; en Cuba hace más de medio siglo que: …, el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. (Isaías 59:14).

Tal vez los cubanos continuemos a la espera de que nos asista el derecho y que la justicia pueda presentarse, hasta tanto y muy a pesar,  hoy abundan los cómplices de un régimen al que se le multiplican los amigos. El pueblo, sufrido pero esperanzado, sigue esperando.

* Dr. Eloy A. González (Buenavista, VC. Cuba, 1949). Médico Especialista en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la UH. Consultor de GLG. Blogger. Exiliado y radicado en Fort Worth, TX. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web sobre Salud y DDHH, entre otros. Colabora con el Semanario Panorama de Fort Worth, TX, de forma regular y sus contribuciones abarcan temas variados. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com. Web: http://medicinacubana.blogspot.com

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[1] Werlau, M. (2016, June 4). Tráfico de Estado: El negocio de exportación de sangre. Retrieved June 21, 2016, from http://www.diariodecuba.com/cuba/1464876361_22806.html María Werlau es directora ejecutiva del proyecto Archivo Cuba.

[2] Almeida, J. J. (2013, August 5). La sangre de exportación. Retrieved June 21, 2016, from http://www.martinoticias.com/a/26059.html

[3] ¿Extracción de sangre a condenados a muerte en Cuba? (2006, January 12). Retrieved June 21, 2016, from http://medicinacubana.blogspot.com/2006/01/extraccin-de-sangre-condenados-muerte.html Health, Medicine and Medical Education in Cuba.

[4] COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, INFORME SOBRE LA LABOR DESARROLLADA DURANTE EL DECIMOSEXTO PERIODO DE SESIONES 24 de abril al 3 de mayo de 1967. (1967, July 11). Retrieved June 21, 2016, from https://www.wcl.american.edu/pub/humright/digest/inter-american/espanol/sessiones/16ses.html B 35

[5] O'Grady, M. A. (2005, December 30). Counting Castro's Victims. Retrieved June 21, 2016, from http://www.wsj.com/articles/SB113590852154334404

[6] Cuba: Forced blood extraction from political prisoners before execution Report of July 2015. (2015, July). Retrieved June 22, 2016, from http://www.cubaarchive.org/files/Blood_Extraction.pdf Free Society Project, Inc.

[7] Cuba: La Exportación de Sangre Cubana: Un Negocio Escandaloso, de la dictadura totalitaria de los Castro. (2014, August 21). Retrieved June 22, 2016, from http://baracuteycubano.blogspot.com/2014/08/cuba-la-exportacion-de-sangre-cubana-un.html Comentarios a una selección de artículos relacionados.

[8] Suiza, ONU, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (2005). LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS PRISIONES (pp. 1-29). Ginebra, Suiza: Palais des Nations. Retrieved June 23, 2016, from http://www.ohchr.org/Documents/Publications/training11Add3sp.pdf Serie de capacitación profesional N.o 11Ad. 3

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