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Universidad de la Habana

Cuando depuraron a Ramón Grau San Martin como profesor de la Universidad de La Habana.

Muchos elevan sus voces de protesta hoy por la depuración de una profesora de la Escuela de Diseño de la Universidad de La Habana, lo cual es loable. Pero las depuraciones (expulsiones) de profesores de la Universidad de La Habana nunca han cesado desde 1959.

Fueron doce los primeros profesores depurados de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana a inicios del año 1959. Encabezaba la lista el Dr. Ramón Grau San Martin que era profesor titular de Fisiología Médica. En mismo que en una histórica protesta denunció la expulsión de varios estudiantes de Medicina durante el gobierno de Machado por razones políticas.
Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[1]

En efecto la autonomía universitaria se estableció cuando Grau San Martin fue Presidente. Pero como la Universidad era autónoma, las nuevas autoridades universitarias en el año 1959 lo depuraron. En ese año fue eliminado el 47% del claustro original de la Escuela de Medicina.

Coda.

Mi experiencia personal fue esta: aun cuando no estaba en funciones como docente, en el año 1992 cuando trabajaba en el Hospital General Docente “Julio Trigo López” como Médico Especialista de Oncología  ; una empleada del Recursos Humanos me alertó de que la Seguridad del Estado había estado hurgando en mi expediente laboral. Produjeron una sangría de documentos específicos, entre ellos; se retiró de mi expediente laboral el documento que me acreditaba como Profesor Instructor de Farmacología de la UH. Aún tengo una copia   pero el original fue extraído de mi expediente laboral. Como no estaba impartiendo clases, con esta medida me habían “expulsado”.

Dr. Eloy A González.





[1] Lancís Sánchez A. Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). Ed. Universal. Miami, Florida, 1985:146.Citado en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005


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El cambiante claustro de profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los primeros años de la Revolución.

Por: Dr. Eloy A González.*

Después de publicado en la red el artículo sobre las depuraciones de los profesores de Medicina de la Universidad de La Habana al triunfo de la así llamada revolución; dejé anotado al final lo siguiente: Nunca sabremos cuántos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y discriminaron de manera aviesa a tantos[1]. Fue entonces que  comencé a buscar información sobre lo que se consideró el éxodo de médicos en los primeros años de los 60’s y la adecuación de los planes de estudio de la Carrera de Medicina, lo que se conoció como el “plan Baeza”, entre otros aspectos.

Es así que me encuentro una información sobre los programas de la Carrera de Medicina  y la relación de las cátedras y profesores que componían el  claustro de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana[2]. Todo esto en  las cambiantes circunstancias de los primeros años de la Revolución, teniendo en cuenta que la Universidad permaneció cerrada durante los años 1957 y 1958. Cuando se reiniciaron los cursos regulares, el claustro de profesores fue objeto de las prácticas infortunadas de los juicios públicos, las depuraciones, las separaciones definitivas, las jubilaciones forzadas y las renuncias. De todo esto quiero tratar en este artículo.

En un documentado libro sobre el sistema de salud en Cuba[3] , encuentro lo que es la opinión de uno de los más conspicuos paniaguados del régimen recién estrenado, tomando partido tan pronto como se produjo el  triunfo revolucionario, esto dice: “Este triunfo significo históricamente la terminación para siempre de cuatro siglos y medio de dominio colonial y neocolonial, de opresión de las masas trabajadoras……, La victoria revolucionaria altero en sus fundamentos la correlación entre las clases sociales del país”. Aquí viene lo mejor: “Al calor de la lucha de clases se produce un éxodo masivo de médicos estimulados por la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos. En los primeros años de la revolución abandonan el país cerca de 3 000 médicos. La Escuela de medicina quedaba con solo 13 profesores”[4]. De los argumentos sobre el éxodo médico, será tema de otro análisis. Lo que concierne a este artículo es definir las contradicciones que se produjeron en los primeros años de la revolución; cuando la dirección revolucionaria dio cuenta de tantos profesionales que participaban en la docencia y eran depurados, o eran funcionarios de las instituciones de salud del régimen anterior y habían sido cesanteados. Pero sobre todo muchos, viendo lo que se avecinaba, tomaron las de Villadiego.

Los  mismos razonamientos que emplean Arujo Bernal y Rodríguez Gavaldá para explicar el supuesto éxodo masivo de médicos al triunfo de la revolución, revelan las verdaderas opiniones que de los médicos cubanos se hacían los nuevos detentadores del poder en Cuba; que se hicieron de un gobierno y establecieron muy pronto una dictadura. Esto autores le dan la excelencia y credibilidad a una clasificación que someten y adecuan a lo que consideran subgrupos de profesionales médicos que emigraron o eran posibles emigrantes[5]. En realidad la clasificación  puede muy bien adecuarse a lo que los nuevos ideólogos pensaban de los médicos y como los veían como potenciales enemigos a combatir y dar cuenta de ellos; sujetos además a las depuraciones, jubilaciones forzadas y renuncias que se engendraron entre los profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana. Aquí la clasificación:

Grupo A: Médicos comprometidos en las actividades delictivas, políticas o no, de la dictadura de Batista.

Grupo B: Médicos que sea por el ejercicio profesional, herencia, matrimonios u otro factor, poseían un capital apreciable invertido en industrias, bienes raíces, a  quienes las leyes revolucionarias afectaron como inversionistas y propietarios.

Grupo C: Médicos que en el desarrollo profesional habían logrado un estatus por el que lograban grandes  ingresos anuales.

Grupo D: Médicos que por su especial y alta calificación o por la relativa escases de sus especialidades en Cuba, o por ocupar cargos de responsabilidad e importancia, fueron tentados y subyugados con el ofrecimiento de grandes ventajas de todo orden en caso de emigrar.

Grupo E: Entendemos que este grupo es el más numeroso y está constituido por médicos que, fijados por su formación, pertenecientes a la pequeña burguesía, sentían la revolución como algo amenazante para ellos y sus familiares. 

Siendo categorizados y clasificados, la revolución, que se afincaba en una ideológica comunista ya había establecido un derrotero que implicaba la sumisión a esta clase que formaba parte de la pequeña burguesía nacional; para la cual no había más alternativas que la de formar parte del proceso revolucionario  o emigrar. A todo esto se suma las falsedades en las acusaciones, la premura en aplicar una reforma universitaria que pusiera a la Universidad como institución, de rodillas ante el poder, y finalmente consolidar un régimen de tal suerte que aun esta inculcado en la sociedad y la conciencia nacional.

Profesor Dr. Ramón Grau San Martin y Profesor Dr. Manuel Costales Latatú,
 dos de los primeros 12 profesores depurados de la Escuela  de Medicina 1959 

Los profesores fueron víctimas de este ruin accionar que pretendía,- y así lo lograron-, consolidar un sistema de educación médica y de salud proclive a los intereses ideológicos del régimen, que traía las ideas del socialismo tropical que nos endilgaron. Esto les llevó poco tiempo.
La Universidad estuvo cerrada desde noviembre de 1956 hasta enero de 1959, por lo que en 1957 y 1958 no hubo graduaciones de médicos. Sí contamos con la relación de profesores que integraban el claustro en el año 1956, lo que sirve como referencia para poder comparar con el cambiante claustro de profesores que quedó de manera definitiva y al servicio de la revolución cuando se establece la Reforma Universitaria el 10 de enero de 1962. Pero veamos algunas particularidades de este variable proceso.

En el año 1956 la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana contaba  con un claustro de 161 profesores titulares, auxiliares y agregados. Cuando se reinician las actividades docenes 4 profesores habían fallecido por lo que el claustro era de 157 profesores distribuidos en las diferentes cátedras. Fue entonces, al comienzo del año 1959, que se procedió a las depuraciones, la primera. En esta se tomaron en cuenta la colaboración con la dictadura batistiana y la participación como candidatos en las elecciones generales de 1954 y 1958; fueron expulsados 12 profesores. Es decir que fueron depuestos por participar en elecciones generales, no sabemos si como candidatos. La libre decisión de participar en unos comicios fue causa suficiente para ser proscritos del claustro, no sin antes ser calificados de “batistianos”. Los primeros profesores depurados, 12 en total, fueron los doctores:  Ramón Grau San Martín, Manuel Costales Latatú, Hugo Hernández Blanco, Enrique Saladrigas Zayas, Alfredo Nogueiras Herrera, Manuel Ampudia González, Félix Hurtado Galtés, Luis Ortega Verdes, Juan J. Castillo Arango, José Iglesias de la Torre, Delio García Romeu y Octavio Iglesias Pérez.

A esto se sumó la reacción de un grupo destacado de profesores que, en desacuerdo con el giro que tomaban los acontecimientos en la Facultad de Medicina, el 2 de febrero de 1959 seis de ellos, considerados de gran prestigio científico y que no habían sido acusados, presentaron las renuncias irrevocables a sus cátedras. Este hecho se conoce como: "la renuncia de los puros”. Es decir que se les consideró  como “puros”en tanto se establecía  un neto distingo con los anteriores depurados que fueron supuestos “colaboracionistas”. Los profesores renunciantes-puros fueron los doctores: Ricardo Núñez Portuondo, Gustavo Cuervo Rubio, Pedro M. Castillo Martínez, José Bisbé Alberni, Vicente Pardo Castelló y Roberto Varela-Zequeira Rodríguez.

Un grupo numeroso de profesores, 44 en total,  se acogieron a la jubilación por la edad ante  el temor de lo que veían venir, un nuevo proceso de depuraciones; donde serían sometidos a juicios públicos y sujetos a contravenciones de incumplimientos e incapacidad que bien podían no ser ciertos. Algo así como..., “me voy antes que me depuren”. También una Ley del año 1960 (Ley No. 859), -que establecía la jubilación obligatoria-, le fue aplicada a 12 profesores de la Facultad de Medicina. Esto significa que, entre los depurados, jubilados y renunciantes; el claustro había perdido 74 profesores que representaban el 47% del claustro que había reiniciado sus labores en enero de 1959.

Profesor Dr. Ricardo Núñez Portuondo y Profesor Dr. Gustavo Cuervo Rubio,
 dos de los profesores “puros” que renunciaron en solidaridad con los depurados.

Entre el año 1959 y1960 con la intención de cubrir las plazas de estos profesores, fueron contratados 28 médicos que habían desempeñado o desempeñaban las plazas formadoras de la carrera docente: adscriptos, instructores y asociados. Solo que esto vino a complicarse, porque en una reunión del claustro de la Facultad de Medicina el 29 de julio de 1960 la mayoría de los profesores presentes, no aceptaron la nueva forma de cogobierno entre profesores y alumnos, ni la disolución del Consejo Universitario para ser sustituido por una Junta Superior de Gobierno, ni la sustitución de los Decanatos por Juntas de Gobierno en las Facultades. Entonces los nuevos mandamases  los declararon en “rebeldía contrarrevolucionaria” y fueron depurados 46 profesores. Un grupo de profesores que no habían estado presentes en la reunión mencionada, en solidaridad con los expulsados, renunciaron a sus cátedras; estos fueron 34 en total. Entre los depurados en esta segunda limpieza académica y los renunciantes, fueron 80 profesores que dejaron la Facultad de Medicina. Cuando se aplica la Reforma Universitaria en el año 1962 quedaban en la Facultad de Medicina, entre profesores antiguos y contratados, 23 profesores en las diferentes cátedras.
Resulta sorprendente que las autoridades revolucionarias que habían hecho suyas las proyecciones del programa del Moncada y que buscaban crear un sistema de salud que alcanzara a mucho después de un reordenamiento de las políticas de salud y de novedosos programas de educación médica; ahora se dedicaban a la lucha ideología. Estos  nuevos líderes y funcionarios de ocasión no  vacilaron en despreciar la justicia, cuestionaron la rectitud de muchos y dejaron a un lado la  honradez ciudadana. Se emplearan a fondo en controlar a la Universidad en tanto que institución y en esta la Escuela de Medicina. Fue así que arremetieron, inhabilitaron, mintieron y agraviaron el decoro de muchos, para expulsar a tantos profesores con una bien ganada reputación como médicos y educadores; lo que en realidad ponía en peligro sus propios planes dirigidos a los más desfavorecidos.

Pero estos nuevos autoritarios, ávidos de poder, le echaron mano a la represión y la exclusión social. Terminaron fusilando, llenando las cárceles de presos, promoviendo el éxodo y alimentando el odio entre los cubanos. Con lógica razón muchos se preguntaron: ¿cómo proscribir a tantos profesores que podían formar las nuevas generaciones de médicos que reclamaba la revolución para sus planes de salud? Años después de las depuraciones  y jubilaciones forzadas le  preguntaron al doctor Roberto Guerra Valdés, sobre la aplicación de estas jubilaciones obligatorias y contestó que “esos profesores constituían un obstáculo a la aplicación de la reforma” universitaria que se buscaba imponer. Es decir, eran los que no entraban ni iban a entrar por el aro ideológico, por lo tanto había que eliminarlos.

La Revolución había llegado; su ideología sin lugar a dudas de corte socialista pretendía, sin cortapisas, establecer una sociedad que trasformara la estructura económica y social del país. Que esta se adecuara a un programa impuesto, donde se instaurara la dictadura del proletariado, que era decir la dictadura Castro comunista. En poco tiempo se estableció y se apuntaló al punto de que lleva más de medio siglo de autoritarismo. Para lograr esto había que asaltar el poder, desmantelar lo que quedaba del estado de derecho y conculcar las libertades que recién se habían rescatado.

Por aquellos días en la Universidad de La Habana enterraron de manera simbólica un medio periodístico de la época. En son de fúnebre pachanga, señalaba un conocido  periodista[6]. Esto dijo en aquella ocasión el comunicador: Ustedes nos plantean la disyuntiva que hay que estar con o contra la Revolución. Pero habrá que preguntarles con cuál Revolución. Si con la Revolución Cubana que depuso a un tirano y planteó de inmediato la liquidación del peculado, la reparación de viejas injusticias y la afirmación de nuestras esencias patrias, o la Revolución de los excesos, de las mentiras, del odio, de los asaltos……”, y sí, se produjo un asalto; la nación toda fue ocupada y las conciencia colectiva  adormecida; la sinceridad tropezó en la plaza pública  y la honradez  nunca más pudo presentarse.

6.9.2017©

*Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. E mail:cubanmedicine@yahoo.com

  



[1] González, E. A. (2007, April 18). Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación. Retrieved April 30, 2017, from http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/las-depuraciones-de-profesores-de-la-escuela-de-medicina-329146

[2] Planes de estudios de la carrera de medicina de 1959 a 1966 y cambios en el profesorado. (n.d.). Retrieved May 18, 2017, from http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_107/his06107.htm . No aparece el nombre del autor, tampoco la fecha de publicación; se trata de Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 107

[3] Llorens, J. (1985). La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed.) (L. Araujo, Ed.). México: Siglo XXI editores. Los editores aparecen como coordinadores.

[4] Araujo L, Llorens J., Óp. Cit., p. 20

[5] Araujo, L., & Rodríguez, R. (1985). Emigración Médica. En La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed., pp. 232-257). Mexico: Siglo XXI Editores. Pag. 246-247

[6] Medrano, E. (1960, May 14). Los Enterradores. Prensa Libre. El 16 de mayo de 1960, Prensa Libre fue invadido y confiscado.

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Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación.

En el año 1959 triunfa la Revolución Cubana, entonces vivimos el Año de la Liberación, en ocasiones nos dicen que aún seguimos liberándonos; ese efecto devastador de una Revolución que no se cansa, a pesar del tiempo, en avasallar a sus gobernados. Con la Revolución llegaron las depuraciones, un proceso de purificación ideológica que alcanzó a toda la sociedad, aunque aquí nos referimos solo a la Universidad como institución y a la Escuela de Medicina en particular. Se depuró sí, y siguieron depurando. Depurar es un verbo que en su connotación socio política significa la acción de  investigar a una institución, los funcionarios o sus actos para conocer sus posiciones políticas e ideológicas y su eventual separación. De manera que la acción trae como resultado un conjunto de personas depuradas y  la faena, depurando, tiene el  sentido de continuidad.

Dr R Grau San Martin
El Doctor Ramón Grau San Martin ocupó la posición de profesor titular de Fisiológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana el 14 de junio del año 1924;  desempeñó su cátedra hasta el 10 de octubre de 1944 en que tomó posesión de la Presidencia de la República. Aunque debió reintegrarse a ella al concluir su mandato el 10 de octubre de 1948 no lo hizo, no obstante lo cual mantuvo oficialmente su cargo, sin cobrar sueldos, hasta 1959. Algo que tenía una indicación más simbólica  y se refería a una de las cuatro cátedras de Fisiología. En realidad no faltaron especulaciones sobre las razones por las cuales, el doctor Grau San Martin en su condición de profesor de Fisiología, no regreso a la catedra al término de su mandato como Presidente de la República.[1]
Cuando comenzaron las depuraciones de los profesores en la Universidad de la Habana, el doctor Grau San Martin pasó por este proceso inquisidor y la sentencia le fue llevada a su casa- choza en Miramar. Esto es lo que una fuente del gobierno describe:

Recién comenzadas las depuraciones, el doctor Grau San Martín fue juzgado principalmente por 2 causales: una cívica y otra administrativa. La primera, por haber concurrido a las elecciones del 1 de noviembre de 1958 como candidato a la presidencia de la República y la segunda, por abandono de sus funciones docentes sin explicación alguna desde el cese de su licencia como primer mandatario de la nación el 10 de octubre de 1948.

Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[2]

Las depuraciones de los profesores universitarios fue un evento más dentro de las muchas  acciones encaminadas por los nuevos detentadores del poder en Cuba, para afincarse en el poder; de tal manera que aun están gobernando después de más de medio siglo.

De lo que se trataba era, alcanzado el poder, consolidar un régimen que ya mostraba sus inclinaciones totalitarias y de apego a un estatal socialismo que ocupó el poder de manos de los tiratiros del Movimiento 26 de julio y de las mentes tenebrosas de los líderes del  Partido Socialista Popular. Llegaron a La Habana para tomar todo el poder en breve plazo, sin restablecer los derechos constitucionales, disolviendo el derecho al voto y las elecciones en una consigna: ¿elecciones para qué? y si alguien se atrevía a hacer lo mismo que ya ellos habían hecho, le aplicaron aquello de: ¡¿armas para qué?! Comenzaron un sistemático y rápido desmontaje de las instituciones y de la sociedad civil, que aún bajo la dictadura de Batista, permanecían. Dentro de estas instituciones se apuraron en asaltar la Universidad y desmantelar lo más rápido posible la autonomía Universitaria; promovieron una acelerada politización de la Universidad a fin de evitar inconvenientes, que bien sabía el dictador recién estrenado, le podían acarrear  no pocos problemas.

Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana
No es cierto que el régimen demoró largos meses en apoderarse realmente de esa institución educativa y cultural[3]. En enero y abril del año 1959, se promulgan leyes que derogaban otras  y establecían las nuevas reglas del juego de lo  que sería la enseñanza universitaria en el país[4] . ¿Que buscaban la politización de la Universidad?, claro que si, como de toda la sociedad. No les importaba si esa politización conducía a la negación de la universalidad (la búsqueda y el encuentro con el conocimiento universal)[5] ; porque a fin de cuentas ya solo les interesaba que la Universidad fuera solo para los revolucionarios.
El 11 de mayo del 1959 el dictador dio un discurso en la Universidad de la Habana buscando echar a andar, a su antojo, aquella gran institución que había estado cerrada por algún tiempo. Con apremios ideológicos, trasmitió un mensaje optimista de lo que sería su prolongado mandato; dijo que habría grandes cambios, construcciones y reordenamiento de las universidades en el país. Estableció lo que sería el papel de la Universidad en la sociedad, que ya él iba a construir, y lo que se esperaba de estudiantes y profesores.  “Nuestras universidades deben marchar parejamente con la Revolución nacional, con nuestras leyes revolucionarias, con nuestras medidas de justicia social…..,” dijo en ese discurso[6]. La Universidad como tantas intuiciones e individuos tenían que “entrar por el aro

Controlada la Universidad, eliminada la autonomía universitaria y manipulado una parte del  estudiantado, ya exultante, ante una Revolución que revolvía y revuelve las más bajas pasiones, aleja la virtud ciudadana y promueve el actuar canallesco ; todo ello conduciría a los mezquinos ataques personales, la insipiente pero intensa lucha ideológica y el enfrentamiento. Surgieron los actos hostiles de descalificación, traiciones, oportunismo y menoscabo de la dignidad profesoral; que trajeron consigo las depuraciones de profesores y estudiantes universitarios. Las depuraciones y expulsiones de buena parte del claustro de profesorado en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana fueron particularmente significativas para los propósitos del régimen.

La Universidad de la Habana era una institución autónoma, subsidiada por el gobierno nacional y administrado por un Consejo Universitario cuyo presidente lo era el rector de la Universidad. El Consejo Universitario consistía de los decanos de trece facultades que componían la Universidad. El decano de la Facultad de Medicina era electo por los profesores de la facultad para un término de tres años[7]. No sabemos el número de estudiantes y de profesores de esta facultad en el año 1958 como dato de referencia; tampoco sabemos cuántos de ellos pasaron por los tribunales de depuraciones en el año que los cubanos fuimos liberados.

En el  desmontaje de la institucionalidad y la civilidad que comenzó en el año 1959 ocupa un lugar destacado las medidas encaminadas a eliminar aquellos factores que sustentaban la práctica de la Medicina, la enseñanza de esta  y la organización colegiada de los profesionales médicos en el país. Era pues un obstáculo al poder recién establecido la fuerte presencia de un claustro profesorado  de alto nivel profesional en la enseñanza médica del país, las presencia de tantos médicos colegiados en posiciones administrativas del Estado y la existencia del Colegio Médico Nacional de Cuba. A estas instituciones se le arrojaron con especial inquina.


Considero que la creación del así llamado “Partido Médico de la Revolución” fue un mezquino proceder bien pensado, incluso antes de que bajarande la Sierra. Fue un empeño  bien organizado y de sórdidos propósitos, urdido en las mentes de aquellos médicos- comandantes que  participaron en la guerrita; aun cuando algunos lo hicieron alzándose en los últimos días de esa mal llamada gesta gloriosa.
Tenían que desplazar a un claustro de profesores que no se avenían con los propósitos de una revolución triunfante; pero que ya mostraba la pezuña totalitaria y la inspiración comunista. Entonces, como muchas otras medidas revolucionarias, comenzaron las depuraciones de los profesores de la Universidad.

Para ello se necesitaba una retórica incendiaria, fácil para el momento, donde la crápula se refocilaba calificando, a como diera lugar, a los enemigos en “batistianos”. Como era imposible poner en este saco a tantos, entonces usaron la designación de  “contrarrevolucionarios” y no fue solo eso. Los profesores universitarios pasaron por los tribunales de depuraciones donde eran acusados de: disfrutar de comisiones oficiales, cometer irregularidades en concurso - oposición, rebeldía contrarrevolucionaria, rebeldía ante las nuevas autoridades universitarias, etc. El resultado era la suspensión de empleo y sueldo, se le hacía expediente disciplinario y se expulsaban. De todo esto dice el régimen: se llevó a cabo una amplia depuración de profesores en la Universidad de La Habana, que estaban comprometidos con causas políticas, colaboración con el gobierno de Batista y por faltas morales en la actividad docente e incapacidad científica o pedagógica. [8]

Con el nuevo profesorado fue más fácil emprender la reforma universitaria que pedía el momento histórico que vivía Cuba…, dijeron y fue así. El camino estaba expedito; lo completaba la Reforma Universitaria del 1962. Atrás quedaba una de las prácticas que convirtió al nuevo claustro de profesores universitarios en una entelequia obsecuente al servicio de una ideológica que resultó, y aún resulta, inútil y conculcadora del derecho.

La prestigiosa Universidad de La Habana, su historia e impronta en la sociedad cubana, así como la consistente y notoria Escuela de Medicina; pasaban a ser instrumentos en manos de una dictadura obcecada en formular una política disparatada para una sociedad, que nunca imagino salir de una dictadura para sumergirse en una satrapía prolongada.

Nunca sabremos cuantos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y  discriminaron de manera aviesa a tantos. Pero lo que si podemos asegurar es que aquel planteamiento de hacer de la Universitas cubana el lugar del encuentro con el conocimiento universal, fue trasformado en el aterrador proyecto de hacer la Universidad en Cuba, “solo para los revolucionarios” porque a fin de cuentas lo dicho, dicho esta: “el revolucionario es el escalón más alto de la especie humana” y de ahí pa’ el cielo.


Foto:Médicos del Hospital Calixto García  que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to).

16.04.2017©



* Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. 




[1] Sánchez, A. L. (1985). Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). (pp 102-104). Miami, Florida: Editora Universal. Citado en: Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuad Hist Salud Pública  n.105 Ciudad de la Habana ene.-jun. 2009

[2] (2009). Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuadernos de Historia de la Salud Pública, (105) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005&lng=es&tlng=es.

[3] Castro, T. D. (2016, November 3). Así cayó la Universidad de La Habana. Retrieved April 4, 2017, from https://www.cubanet.org/opiniones/asi-cayo-la-universidad-de-la-habana/

[4] Sierra, M. C. (2016, March). ¡Cultura? (XXXIV). La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad. Retrieved April, 2017, from http://medicinacubana.blogspot.com/2017/04/la-revolucion-legisla-en-el-1959-sobre.html

Citado de un artículo original del Blog Regresión Cubana.

[5] Campos, P. (2017, February 19). La politización de la universidad es la negación de su universalidad. Retrieved April 3, 2017, from http://www.diariodecuba.com/cuba/1487376663_29049.html

[6] DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE  FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. (1959, May 11). Retrieved Winter, 2016, from http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f110559e.html 
[7] Amado - Ledo, E., MD. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro-Comunista (pp. 127). Caracas, Venezuela :  Hildo Folgar . Un recuento personal

[8] Carreño de Celis, Ramón, Fernández Oliva, Berta, & Salgado González, Lourdes. (2009). Detrás de la huella de la Educación Médica Superior. Educación Médica Superior, 23(3) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412009000300011&lng=es&tlng=es.

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La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad.

En la búsqueda de información para una serie de artículos sobre las depuraciones en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, la expulsión de médicos del Ministerio de Salubridad (1959) y el control  y desmontaje del Colegio Medico Nacional de Cuba, encontramos este post en el Blog Regresión Cubana que incluimos aquí con las debidas citas. En esta nota aparecen dos “leyes” promulgadas en el año 1959 al respecto. Como esto amplia la búsqueda, publicamos esta nota con el ánimo de encontrar estos textos y permitir un mejor acercamiento a los temas que nos interesa. Si algún lector tiene información adicional puede hacerla llegar a nuestro correo electrónico(El Editor del Blog )

Por: Manuel C. Sierra.*

1 marzo del 2016

A partir de entonces se cambian las aulas por el campo de batalla, miles de estudiantes utilizan su capacidad intelectual en la lucha y se incorporan al clandestinaje o a la guerrilla de las montañas; la cumbre de las acciones fue el intento de ajusticiamiento del autoproclamado presidente Fulgencio Batista en el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. Las actividades universitarias solo pudieron ser reanudadas una vez hubo huido el dictador el 1 de enero de 1959.

Con el nuevo caudillo, Fidel, en el poder, y siendo éste conocedor de los antecedentes y de la potencialidad opositora del estudiantado en cuyas filas participara en sus años universitarios en revueltas de los campus a modo de campo de  batalla,  decide  dedicarle  una  atención  especial  al sector. Promulga la  “Ley Nº 11 del 11 de enero de 1959”  sobre  enseñanza  universitaria  donde  se  derogaba  las  anteriores;  de esta manera solo  reconocía oficialmente a las Universidades de La Habana, de Las Villas y de Oriente como las únicas del país, y se abolían las de Pinar del Río, de Camagüey, la del Norte de Oriente, así como la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva y la Universidad masónica José Martí; también quedaban anulados los títulos académicos obtenidos y convalidados por tribunales del Estado después del 30 de noviembre de 1956 -como si sus titulares hubieran cometido el delito de estudiar en lugar de luchar contra el dictador Batista.
El 23 de abril de 1959 dictan la “Ley Nº 277”para la depuración de profesores, estudiantes y trabajadores universitarios”, así, a la vez que se eliminaba el aspecto fundamental de la excelencia y la libertad de cátedra, se facilitaba la infiltración exclusiva de regresionistasmediocres en las universidades. El 18 de octubre de 1959 el caudillo manipula las elecciones universitarias en detrimento del líder estudiantil Pedro Luis Boitel (condenado y muerto en prisión política en 1972) y en favor del Comandante de la Regresión Rolando Cubelas (más tarde, en 1967, condenado a 20 años de prisión). Ante la mordaza, el estudiantado crea el Directorio Estudiantil en Agosto de 1960 con la consigna de las ideas de José Antonio Echeverría pero lamentablemente sin posibilidades fácticas.

El control regresionista sobre cada paso universitario ha tenido una repercusión social total hasta nuestros días pues eliminó una de las peores amenazas, la inesperada, la surgida de las nuevas ideas, de los nuevos ingredientes que se auto adicionan de forma espontánea al aderezo político, la amenaza que no se conoce pues está formada por gente que surge con nuevas proposiciones ideológicas, pero a la vez neutralizaba la arraigada y potencial escalada política de los posibles líderes estudiantiles, garantizando estanqueidad en la cúpula.

* El objetivo es dar a conocer un punto de vista personal, independiente, lo más honesto posible instando de esta forma a que los demás lo hagan. http://regresioncubana.blogspot.com.es/, https://www.facebook.com/manuelcsierra, https://twitter.com/ManuelCSierra


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Cuba, potencia mediática: diplomas de “sietemesinos” son falsos.

Diplomas de sietemesinos son falsos.

Los "graduados" en Medicina de las "Escuelas de Medicina de Cuba" saben muy bien que sin libros, sin laboratorios, sin microscopios y sin cadáveres no se puede estudiar Medicina.

Todos los falsos alardes de "potencia médica mundial" que se atribuye el gobierno tiránico de Cuba no han sido más que mentiras y supercherías como fueron los tratamientos con Letril[1], con anamú, con interferón, con placenta fetal, los falsos tratamientos del Parkinson, de la Retinitis pigmentosa y cientos de "inventos" que resultaron en muerte entre otras las vacunas para niños.

En Costa Rica se demostró que los niveles de los “sietemesinos cubanos” estaban por debajo del nivel de las enfermeras.

En Estados Unidos habían en 1992 más de 1500 “sietemesinos” que no pasaban los exámenes del Foreign ni de los Boards, ni siquiera los exámenes de physician's assistants.
En el pasado en la Escuela de Medicina de la Habana, que era la única que existía entraban anualmente más de 1,250 bachilleres y se graduaban alrededor de 450 tras siete años de estudio serio.

En ese edificio Aballi tenían en el cuarto piso las salas de disección con muchas docenas de mesas metálicas con sumidero y lavabos para estudiar anatomía.  En el sótano estaba una gran piscina llena de formol para conservar los cadáveres que subían al cuarto piso para disección por los alumnos.  Estos tenían que pasar cuatro asignaturas de Anatomía: Anatomía I, Anatomía II, Anatomía Topográfica y Anatomía Patológica en distintos años.

    ¿Que "escuela de medicina" actual llena esa necesidad?  ¿Dónde están los microscopios  que cada alumno podía utilizar para estudiar Histología y Patología Medica?

    Tras el despido en 1959 de los célebres profesores que tenía la Escuela de Medicina entonces que se negaron a firmar los asquerosos "estatutos" revolucionarios,  no había profesores capacitados,  los cuales han sido sustituidos por videos.  Los alumnos no tienen libros propios de referencia.

     El asesino Castro dijo que el podía hacer médicos en dos años de estudio sin necesidad de bachillerato.  En 1960 otorgaron con un curso de tres meses los títulos de médicos a enfermeros de entonces.

     Actualmente dedican más tiempo a enseñar marxismo que medicina y utilizan (como antiguamente hacían los esclavistas) a alquilar a sus esclavos a otros esclavistas o naciones, que no conocen la realidad de la gran farsa medica de Cuba.

      Todo aquel que gastó su tiempo  en tomar tales falsas profesiones sabiendo que ganarían solamente $17 al mes y que tendrían que servir; está sufriendo ahora en E.U. y en el resto del mundo su error al creer en el sistema sanguinario de los tiranos Castro.

      Así que no nos extrañan las actuales noticias de que sorprendieron a un "sietemesino cubano" haciendo propaganda comunista en Brasil  ni que en Malasia se han negado a reconocer los títulos médicos de Cuba.

      Allá que sufran aquellos que depositaron su fe en las mentiras cubanas.   Tendrán que gastar mucho tiempo y dinero en igualar los conocimientos de los médicos del mundo.

      Lo que demoraran mucho en poseer es la cultura básica, de la cual carecen y que los identifica al hablar con ridícula prosopopeya y "palabritas" en cliché  para ocultar su ignorancia científica.

Nota del Editor: Hasta aquí esta opinión que he recibido por correo electrónico y comparto con ustedes. En efecto el término ‘sietemesinos” se  usa en termino peyorativo para referirse como algo que no es completo, que es un niño(a) que nace a los siete meses sin completar el embarazo a término, también se refiere a una persona poco agraciada. El des calificativo lo escuché en más de una ocasión en los 60’s y se refería a los médicos graduados ya en la Revolución que se argumentaba que apenas cursaban unos meses o pocos años de la carrera. Años después este término fue sustituido por el diminutivo “mediquito”.

Profesores: Ángel Vieta Barahona (centro),
 Carlos de la Torre Huerta y Guillermo Portela Muller,
 junto a varios alumnos.

No considero real los argumentos de que médicos cubanos se graduaron, o se gradúan, con apenas unos meses o dos o tres años de estudios. Recordemos que al triunfo de la Revolución (1959) la Universidad y por ende la Facultad de Medicina había permanecido cerrada desde 1956; cuando reinicia los cursos regulares muchos estudiantes ya matriculados en Medicina retomaron su carrera. No hay referencia alguna de enfermeros que hayan recibido el título de médicos en 3 meses. Si es bueno aclarar que se creó un Pre Universitario para preparar a los que habrían de ingresar en la carrera de Medicina, se le llamó Pre médica y se redujo el tiempo del Pre Universitario de 3 a 2 años.
Durante la primera mitad del siglo XX la carrera de Medicina vario en su duración entre 5 – 7 años. En 1928 se agrega un séptimo año a la carrera de Medicina, con la inclusión de un curso de Premédica, pero 2 años después, el gobierno del general Gerardo Machado clausuraba la Universidad de La Habana, la que se mantiene inactiva hasta la caída de la dictadura el 12 de agosto de 1933. Comienza entonces una etapa de crisis en los estudios universitarios en general y en particular de los de Medicina. Se ponen en práctica 2 planes de estudios (1934 y 1937), de 5 años de duración, más que de transición, de compromiso con las exigencias del estudiantado, perjudicado por un nuevo cierre de la Universidad entre 1935 y 1937….

En 1942, siendo el doctor Ángel Vieta Barahona, en esos momentos decano de la Facultad de Medicina, se establece el  llamado Plan Vieta. Serian 7 años de estudio de Medicina. Con la Revolución el plan de estudios de 1942, es vigente en enero de 1959; sufre algunos cambios en las asignaturas, que se agrupan en planes de liquidación de 6 años de duración para los alumnos de cada curso, que habían sufrido el cese de las actividades de la universidad desde 1956. El plan de estudios médicos (1942) estaría vigente solamente en el curso de 1961-1962, pues ya en 1963, se pone en vigor un plan de estudios emergente, de 5 cursos de duración, incluido el año de práctica o internado. El plan de referencia conocido como Plan Baeza, por ser entonces director de la Escuela de Medicina el Dr. Pedro M. Baeza Vega, sólo alcanza 3 cursos hasta 1966. Cuando en 1968 ingresé a la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana la carrera estaba bien establecida para 6 años. Los programas de estudio, los recursos, el aprendizaje y la dedicación del educando eso es harina de otro costal.

Tanta abundancia de descalificaciones, omisiones y argumentos sesgados en nada aportan al conocimiento y análisis de enseñanza médica en Cuba a través de los años.




[1] The Rise and Fall of Laetrile .Benjamin Wilson, M.D.(http://www.quackwatch.org/01QuackeryRelatedTopics/Cancer/laetrile.html)

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Las Universidades cubanas en la clasificación académica de Universidades de Latinoamérica.

En un artículo anterior refiriéndome a las universidades mexicanas y su clasificación académica acorde con QS World University Rankings, señalé la conveniencia no solo de la ubicación en la lista de universidades latinoamericanas sino los criterios de selección que se siguen según una metodología muy precisa para evaluar cada una de las instituciones académicas.

Como en este artículo estaré analizando la selección de universidades cubanas en la clasificación académica de universidades latinoamericanas, quiero señalar una vez más, que esta clasificación toma en cuenta: la reputación académica de las instituciones, la calidad de sus profesores, la relación de la facultad con el estudiante y el impacto que logran sus investigaciones. También pesan la influencia de sus contenidos en Internet, los resultados en los doctorados y el número de artículos publicados por cada miembro de la escuela. He señalado la selección de las 10 mejores universidades latinoamericanas (2014) y las universidades mexicanas. Cuando terminé esta nota la pregunta de muchos siempre es la misma… ¿y las universidades cubanas?

QS World University Rankings y los resultados del año en curso (2014) para universidades de Latinoamérica, muestra una relación de 300 instituciones académicas donde aparecen universidades cubanas, estas son: Universidad de la Habana (91), Universidad de Oriente (171-180), Ciudad Universitaria José Antonio Echevarría CUJAE (251-300)[i], Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (251-300) y también en los últimas clasificados la Universidad de Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez (251-300). Con relación al año anterior (2013) la Universidad de La Habana descendió del puesto 81 al 91, la Universidad de Oriente descendió del 145 a una ubicación entre 171-180. Las otras tres instituciones no mostraban un lugar destacado en la clasificación anterior correspondiente al año 2013.
Una conocida página web de temas cubanos, señala “que Las universidades cubanas continúan en caída libre en el ránking QS 2014, que evalúa a más de 300 planteles de educación superior de América Latina. Destaca esta página web que “ninguna universidad médica de la Isla aparece en ránking QS 2014[ii]. Esto considerando que Cuba cuenta con una Escuela de Medicina de incuestionable historia de desarrollo desde antes de la Revolución que se  establecía en un país con un extenso sistema de salud con amplia experiencia en el campo del trabajo y el intercambio con otros países y que presume de ser una potencia médica. Cuba cuenta con 13 Universidades de Ciencias Médicas, 3 Facultades de Medicina independientes (Artemisa, Mayabeque e Isla de la Juventud), la  Universidad de Ciencias Médicas de la FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).  

Como no hay datos para poder  comparar a la Universidad de La Habana (UH) con las otras 4 instituciones cubanas que aparecen en los 300 lugares de la clasificación QS, señalaremos los datos relacionados con la Universidad de La Habana que fueron considerados en la metodología empleada. Evitamos el impulso a comparar esta institución con aquella que ocupa el primer lugar por resultar improcedente. La Universidad de la Habana ocupa el lugar 27 en reputación académica entre todas las universidades latinoamericanas. En cambio en el número de alumnos por profesor ocupa el lugar 201. En relación a las publicaciones científicas, la UH ocupa el puesto 91 por la cantidad de citas a estos artículos publicados y el lugar 147 por el número de artículos de investigación publicados en revistas indexadas. Alcanza el lugar 137  por la proporción de profesorado con grado de doctorado; por ultimo tiene un puesto 55 por el impacto de esta universidad cubana en la red, esto último provoca una duda razonable.
The Times World University Ranking no ubica alguna universidad cubana su listado de 400 universidades en todo el mundo, solo aparecen 3 universidades sudamericanas. Shanghai Jiao Tong University Ranking no señala ninguna universidad cubana en su listado de 500 (2013), incluso Cuba no aparece en el buscador por países. La Clasificación webométrica del CSIC posiciona a la Universidad de la Habana en el puesto 60 para Latinoamérica y en una remota posición (389) a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Por último la clasificación de University Ranking by Academic Performance ubica en un lejano lugar 1392 a la Universidad de La Habana  en su relación de 2000 universidades en todo el mundo.

Si consideramos las clasificaciones académicas podemos argumentar que las universidades cubanas están muy lejos de posiciones ventajosas en estos rankings. Cada clasificación lleva una metodología de evaluación distinta pero en todas se requiere de la obtención de un dato primario para preparar las estadísticas. No son esas las únicas clasificaciones ni una clasificación en si define una institución académica, pero es una buena fuente para ver el posicionamiento y comparar.

Considero que las universidades cubanas muestran un posicionamiento cuestionable porque los datos para aplicar la metodología de evaluación no se obtienen o no son fiables y el investigador no lo incluye. En esto sin duda está el absurdo secretismo de la sociedad cubana, cualquier investigador  que indaga en la fuente de los datos primarios se tropezará con no pocos problemas.

Se impone ampliar las investigaciones y cercióranos de que son incluidas las facultades y que estas son evaluables. No aparecen las universidades médicas cubanas, ni aparecerán. Una sociedad hermética y desconfiada no analiza ni compara.

Por ultimo quiere señalar que la intención de fusionar las universidades cubanas[iii]puede ser un factor que permita una mejor calidad en la educación universitaria y tal vez un mejor posicionamiento de esas universidades que queden. Se asegura que de 69 universidades o centro s universitarios se reducirán hasta la mitad o una sola por provincia. Las 15 universidades médicas no serán fusionadas. Esto demuestra entre otras cosas que el criterio de universalización de la enseñanza fue un error y que ahora con universidades fusionadas, se lograrán mejores objetivos. Es seguro que menos y mejores universidades permitirán un posicionamiento en las clasificaciones académicas para estas instituciones que queden. Al final después de medio siglo de errores ¿que ha quedado?, el indiscutible posicionamiento académico de la Universidad de La Habana.  

La Universidad de la Habana ocupa el lugar 27 en reputación académica entre todas las universidades latinoamericanas…, por ahí hay que empezar. ©




[i] Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría  o Universidad Politécnica de La Habana. Antes fue (1964) la Facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana.

[ii] Universidades cubanas continúan en caída libre en ránking latinoamericano, en: Diario de Cuba. Http://www.diariodecuba.com/cuba/1401226601_8779.html

[iii] El Gobierno fusionará las universidades, excepto las de Ciencias Médicas. En: Diario de Cuba. http://www.diariodecuba.com/cuba/1403968808_9273.html

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El Presidente Nicolás Maduro ha sido objeto de una operación quirúrgica por médicos cubanos.

Noticias sin confirmar aseguran que el presidente venezolano, Nicolás Maduro ha sido objeto de una operación de urgencia por parte del equipo de médicos cubanos que atienden de manera permanente al mandatario. Todo parece indicar que se trata de un equipo  recién creado de médicos veterinarios adscritos a la Universidad de la Habana. Este grupo se conoce como “Misión Bainoa”. Se ha podido conocer que se reporta como estable después de la operación


Aquí la foto al momento de la operación quirúrgica.


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Declaraciones de un destacado científico norteamericano en Cuba.

Tomamos esta nota del Blog Mermeladas, en la nota titulada, Cabitos sueltos y donde su editor escribe sobre el recién concluido Congreso Internacional de Biotecnología y hace mención a una entrevista al presidente de honor de dicho congreso, buscand... Continue reading

El Hospital General Universitario “Calixto García” en el año de 1950, sala de espera para Consulta Externa.

Pacientes en la sala de espera para consultas externas inaugurado en el hospital Universitario General "Calixto García".HOSPITAL GENERAL CALIXTO GARCÍA.General Calixto García, siendo una de las instituciones hospitalarias de mayor importancia histó... Continue reading